La Habana no es un juego de Playstation

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Tomada de InternetEs el filme de moda en Cuba, en la era de videojuegos competitivos y fríos. Una película sobre la amistad en tiempos de valores menos sólidos y más comprometidos.

Habanastation es un título peculiar, por el referente geográfico y su cercanía al lenguaje infantil, justamente el público al que va dirigido el primer largometraje del realizador Ian Padrón.

Una película para niños, sencilla e incluso bastante previsible; con una fábula marcadamente aleccionadora, moralizante, que no deja de tener efecto ni de encontrar afectos en el cine. No en balde es también un éxito de taquilla, quizás en buena medida por la sinceridad de la propuesta artística, y porque –enhorabuena– se aparta de ese enfoque triste, penoso y en extremo satírico que en los últimos tiempos ha marcado a la cinematografía cubana.

Tomada de InternetEsta vez el arte continúa al lado de la vida, pero lo hace apostando por el optimismo y los sentimientos que cohabitan en un barrio marginal al que un niño con playstation llegó por un error.

Aunque muchos la hayan bautizado como tal, no es esta la saga cubana del príncipe y el mendigo. Son dos niños de una misma ciudad, que van a la misma escuela y parecen iguales, pero no lo son. Sin embargo, tampoco mudan de identidad, y cada cual defiende aquello en lo que cree.

Es un filme de contrastes, entre sectores sociales diferentes, en una Cuba que –se sabe– aún debe escalar peldaños en materia de equidad social. Pero a pesar de la pobreza pervive un espíritu de solidaridad y honestidad genuinas, dos valores que a menudo escasean cuando más objetos o comodidades se tiene.

Mientras tanto, los estereotipos se van a pique, el humor de los niños vale doble y ni los videojuegos ni los ricos son los malos de la película, porque lo peor es la violencia, el desamor, la falta de afecto, estar solos.

El realismo casi documental de algunas escenas le aporta credibilidad al filme, y lo mismo hacen las actuaciones de consagrados (excelente Blanca Rosa Blanco, Luis Alberto García, Miriam Socarrás, Raúl Pomares…) y noveles (

Andy Fornaris y su patrulla de amigos), estos últimos nacidos de ese portento cultural que es la Compañía de Teatro Infantil La Colmenita, dirigida por Carlos Alberto Cremata.

No le roba prestancia a Habanastation, pero si algo pudiera criticársele, es el giro demasiado fugaz, casi forzado, de la mentalidad de un niño reiteradamente convencido de su destino, en un par de escenas climáticas de la trama y bien difíciles para principiantes, que ameritaban tal vez una mano menos “generosa” del director, para que el conflicto interior de los personajes corriera mejor suerte.

Aun así, a Ian Padrón lo persigue el éxito, y a su probado talento se le Tomada de Internetsuma la visión sumamente crítica de quien compromete a educadores, familiares y vecinos con el futuro de la infancia desde el respeto, el amor y la sinceridad como valores irrenunciables.

Un filme en el cual ser marginal no significa ser peor persona. Una película hecha en Cuba, que sigue llenando los cines y salas de video de todo país y que, desde su aparente simplicidad, pone a todos a pensar después de esta aventura en un barrio de esa Habana que no es, ni por asomo, un juego de playstation.

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