Perdidos en serie

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Historia recreada, problemas de la vida diaria, humor y suspenso. Nadie puede evitar la combinación de tantos elementos en un mismo producto: series televisivas, moda del siglo XXI o, al menos, una de ellas.

Por Leandro Estupiñán y Liudmila Peña

Serie Perdidos (Lost)

Las dinámicas familiares comenzaron a transformarse cuando los aparatos reproductores de video irrumpieron en la cotidianidad. Beta y VHS primero, luego vino la revolución de los VCD, DVD, HD Player y computadoras. Todos propician que la familia aliñe su realidad con estas historias ficticias que la industria cultural produce de manera imparable.

El dilema comienza por el tema que uno prefiera consumir. Algunos se inclinan por la ciencia ficción o el misterio y escogen títulos reconocidos como Lost. Otros prefieren divertirse con los asuntos de la vida cotidiana de unos amigos y no ven más que Friends. Habrá quien escoja aquellas producciones cuyo propósito es recrear un episodio de la historia. La mayoría no se contiene ante policiacos tipo CSI.

Hemos visto algunas por televisión desde hace algún tiempo: Doctor House, Anatomía de Grey, Friends, El internado, Seis pies bajo tierra, Jordan Forense… Todas fueron programadas en horarios más o menos propicios para que un público diverso pudiera seguirlas.

Las razones de adolescentes y jóvenes consumidores de este tipo de productos son varias: baja calidad de las producciones audiovisuales nacionales, posibilidad que estas brindan para olvidar los problemas de la cotidianidad o como forma de recreación. Algunos criterios lo confirman.

“Las series son estimulantes y uno despeja las preocupaciones de la casa o la escuela. Pero en la televisión cubana no toman en cuenta los temas que nos gustan. A veces se pueden cambiar todos los canales y no hay nada interesante”, afirma Rosana.

“Con las escasas posibilidades baratas de recreación en Holguín, es mejor que los jóvenes se queden viendo una serie en la casa y no tomando ron o metiéndose en líos”, advierte Rey.

Serie El barco

Cada día se producen más series en países como Estados Unidos, España, Inglaterra y una parte de América Latina.”-cree Dagoberto Batista, asesor de programas en Telecristal- “Pasan de mano en mano y es muy difícil de controlar. Está claro que la televisión es incapaz de producir todo lo que debería para satisfacer las necesidades de los jóvenes”, advierte.

Pablo Javier Rivas, director de la serie Adrenalina 360, que se trasmitirá por la televisión nacional durante el horario de aventuras desde el próximo 12 de agosto, opina que la mayor diferencia entre nuestras producciones y cualquier serie extranjera es el sentido de espectáculo: “Nosotros lo hemos perdido. A la hora de grabar se depende de un plan de producción donde el tiempo es insuficiente. Cualquier serie extrajera está hecha con mayor espectacularidad. Trabajan con más tiempo y mejores recursos.”

La mayoría de las series consumidas hoy entre nosotros, bien porque las trasmite la televisión o pasan de mano en mano, se producen desde grandes trasnacionales norteamericanas como MTV, ABC, CBS o Starz, cadena desde la cual nació Espartaco, sangre y arena, la historia del célebre esclavo tracio que llegó hasta nosotros  con un lenguaje moderno, al punto de convertirse en uno de los sucesos audiovisuales del año pasado.

Espartaco, Los Túdor o los Borgia recrean hechos históricos de una manera moderna. Pero el dinamismo no solo depende de la fotografía, la edición y montaje o dramaturgia, sino de la mezcla con elementos difíciles de evadir, incorporados por los guionistas: apuestos actores y hermosas actrices, músculos y senos marcados, escenas de peleas … mantienen al espectador fijo en su asiento, gracias al suspenso y un excelente trabajo de producción.

Serie cubana Mucho ruido

En cuanto a las producciones nacionales, no pocos jóvenes miran el asunto con recelo, aunque guardan buen recuerdo de producciones como Mucho ruido o Memorias de un abuelo.

Sin embargo, la mayoría asegura preferir las que se producen en el extranjero porque “la trama es más interesante”, como comentó Lázaro, un adolescente que disfruta sus vacaciones frente al televisor, mirando series.

En el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) el salario  conspira contra los guionistas. Se limitan a escribir guiones sobre temas de época, por ejemplo. Creo que una de las mejores series que trasmitimos en el horario de aventura fue Shiralad”, asegura Pablo Javier.

En cuanto a las producciones extranjeras puestas por la televisión, la mayoría gozan del prestigio suscitado por sus temas, producción y éxito. Mujeres desesperadas obtuvo 6 premios Emmy en el 2005 y anda por siete temporadas. Lost, que llegó a seis temporadas, se hizo en los Estados Unidos de más de 16 millones de telespectadores y lauros como el Globo de Oro. Caso especial es Friends, que se mantuvo por diez temporadas y más de 20 millones de telespectadores en algunas de sus temporadas.

Serie Física o Química

Marly Heredia, especialista en propaganda y publicidad en Tele Cristal y realizadora de audiovisuales opina que “están hechas para vender, pero hay muy buenas y sirven como modelos de lo que debe hacerse en materia audiovisual. Hay muchas que rayan la banalidad, aunque prefiero las series a las telenovelas, porque son tan manipuladoras”.

Las series audiovisuales ponen al público frente a una realidad desconocida que muchas veces enriquece su cultura. Lo malo de este fenómeno, pensado a manera de industria (es decir, según la demanda así puede ser la oferta) es cuando se fanatiza quien lo consume. Parece inútil obsesionarse con los temas y los personajes, sufrir y alegrarse con ellos.

Me he acostado hasta a las seis de la mañana viendo series. Mis padres me viven peleando, pero lo de ellos es que yo estudie; si cumplo con la escuela, me dejan verlas”, cuenta Aleynnis.

Paula, uno de los personajes de Física o Química

Pero, si se toma el asunto con calma, solo como una distracción para los ratos libres, para relajarnos, pueden aportarnos cultura, conocimiento y una postura crítica ante la vida, que no necesita de una serie televisiva para volverse feliz. Porque, ya lo dijo John Lennon, la felicidad es una pistola caliente.

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