Desembarco por la libertad

 

Tomada de Juventud Rebelde

Por Liudmila Peña Herrera

Con el agua de la costa de Los Cayuelos hasta el pecho, los 82 hombres se abren paso a duras penas por el fondo fangoso y resbaladizo. Algunos –los más pequeños- apenas pueden respirar durante el avance.

Atrás han quedado los mareos, el hambre y el peligro de ser interceptados a bordo del pequeño yate. Atrás, la voz de Fidel Castro: “¡No podemos perder un hombre así, de ninguna manera!”, durante la lucha contra la noche y las aguas para rescatar a Roberto Roque, el expedicionario que cayó al mar desde el techo del puente, en estribor.

Ahora amanece y la meta para estos hombres es tocar tierra cubana para comenzar la guerra. El yate Granma ha quedado atrás, pero delante está el lecho de fango del manglar, casi impenetrable. Algunos tropiezan, se enredan, se ayudan y retoman el camino. Hay alrededor de 1500 metros de distancia hasta tierra firma con esas características. Es imposible marchar todos unidos. Por eso, poco a poco, se van formando pequeños grupos casuales o espontáneos en diferentes direcciones, hasta que logran llegar a tierra firme.

Tomado de la Revista Pionero

Es el 2 de diciembre de 1956 y este es el preludio de la batalla definitiva en Cuba contra la dominación extranjera y el yugo imperial. Todavía nadie sabe si verá el final o labrará el camino para el resto de los cubanos que llegarán al día glorioso en que en la Patria se ice la bandera de la independencia. Pero a estos jóvenes débiles por el esfuerzo, que han tenido que ir dejando los equipos que tanto costó reunir en México para poder avanzar, les mueve la plena fe en la victoria.

Desembarca el yate Granma con 82 expedicionarios y ya la tiranía se dispone a liquidar a las fuerzas revolucionarias. Muchas pruebas habrán de pasar, a partir de entonces, quienes sobrevivan a los ataques, asesinatos y torturas de las fuerzas militares del gobierno imperante. Pero ya la Revolución reinició su lucha armada y no habrá ejército, por muy poderoso que sea, que pueda vencer el valor y la convicción infinita de luchar por la igualdad de derechos de los hombres de la Isla.

Este 2 de diciembre, 55 años después, el Granma es símbolo de empuje y valor. Y Cuba rinde tributo, con cada obra social de amor y justicia, a quienes no pudieron disfrutar del día memorable en que la patria se vio definitivamente libre de cadenas.

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