Yo quería ser una “Conrado Benítez”

Por Liudmila Peña Herrera

Muchos años después, cuando la responsabilidad de verificar el desarrollo de la Universalización en la provincia de Holguín la llevó a la misma tierra que había pisado cuando apenas contaba con 12 años, Amalia Teresa Ricardo cayó en cuenta de las trampas del tiempo.

Por más que se empeñó en hallar el camino que conducía al barrio de Rey, en el municipio de San Germán, la línea del ferrocarril y la carretera, que en aquel entonces sirvieron de punto de referencia para sus padres durante la primera visita, no pudo encontrarlos.

Es que hace mucho tiempo cambiaron el rumbo de la carretera”, le explicó un lugareño. Entonces, la profesora, apremiada por la misión que llevaba al lugar, volvió sobre sus pasos sin encontrar la antigua casita de yagua y madera a donde solo había vuelto dos o tres veces después, una de ellas cuando murió la anciana María Gomila, sabiendo leer y escribir.

Después que terminó la Campaña de Alfabetización, nos volvimos a ver varias veces porque ellos comenzaron a visitarme cada vez que venían a Holguín. En una oportunidad se quedaron en casa porque se les enfermó la hija y tuvieron que atenderla en el hospital de aquí”, cuenta Amalia, profesora jubilada, de 63 años.

Después del ataque imperialista a Playa Girón, “Amalita”, estudiante de Secundaria, creyó que la promesa de permitirles participar en la Campaña era casi imposible. “Se decía que no formaríamos parte de la Brigada Conrado Benítez, que eran los que se iban a los lugares más intrincados, sino que nos dejarían como alfabetizadores populares en la ciudad. Yo quería ser una “Conrado Benítez”, por eso, siempre daba mi disponibilidad ante los compañeros de las organizaciones juveniles”, cuenta.

Por fin, un día le avisaron que se iría para Varadero, al curso previo para ser alfabetizadora y días después, ya estaba conociendo a María Gomila y su hija e hijo, familia a la que fue asignada para pernoctar.

Debía alfabetizar a siete campesinos de la zona. Aunque tenía poca edad, no resultaba difícil para mí lograr que aprendieran porque la cartilla y el manual eran muy didácticos. Lo más problemático era lograr que mantuvieran el control muscular para escribir, sobre todo en las personas de mayor edad”.

A 50 años de aquella historia de amor y desprendimiento por el bien del pueblo, Amalia se duele de no haber dejado letras sobre aquella parte de su historia personal. Muchas anécdotas han sido sepultadas bajo su memoria, pero el sentimiento que la unió a aquella familia, nunca se ha perdido.

Aprendí mucho con ellos. Por ejemplo, cómo, lograr que un piso de tierra, como el que ellos tenían en la casa, podía estar tan liso: se lograba por una limpieza diaria, con mucha agua y escobas de yarey. Así se ponía duro.

Yo nunca me había separado de mi familia, pero la atención de aquella gente tan buena, me hacía soportar la nostalgia por mi casa. Siempre trataban de estimularnos: me brindaban los alimentos que prefería, la leche recién ordeñada, el cafecito. Era mucha la atención conmigo”.

Después del 26 de noviembre de 1961, fecha del asesinato del brigadista Manuel Ascunce y su alumno Pedro Lantigua por bandas contrarrevolucionarias, aquella niña-alfabetizadora y sus compañeros se mantuvieron firmes en la misión, a pesar de algunos intentos por intimidarlos.

En la zona había personas afectadas por las leyes de la Revolución. Por eso querían que la Campaña fracasara. Así, en las noches apedreaban la escuelita, ponían carteles que decían: Aquí no te queremos, ʽbrigadistaʼ; pero nosotros nos mantuvimos firmes hasta el final”.

Así, cuando el 15 de diciembre de 1961 ondeó la bandera en la escuelita del barrio de Rey, la cual significaba que en aquella zona el analfabetismo era palabra muerta, la alegría por haber cumplido la misión se unió en abrazo irrepetible con la tristeza de la separación. Y aquel sentimiento, tan grande como pocos de los que se experimentan en la vida, estremeció al país, cuando el 22 de diciembre de ese mismo año, Fidel Castro declaraba a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo.

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