LA DIFERENCIA NOS UNE

Fotos: Tomadas de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Un cromosoma de más, quizá la ausencia de luz en la mirada o el silencio rotundo de la voz o los claroscuros de la piel o las fronteras entre una y otra creencia religiosa o un gesto más suave o más rudo… talvez la frase equivocada… Cualquier detalle puede situarnos en el banquillo de los acusados: “Usted es diferente”.

¿Y por diferente usted debe quedarse solo, sin saber qué hacer, qué rumbo tomar, si fingir la transformación de la igualdad, de lo común o timonear frente al mar embravecido hasta que se calmen las olas o zozobre en el intento?

Lo diferente muchas veces asusta, molesta, enceguece… Y quienes parecen más comunes, los tradicionalmente bien aceptados por la sociedad, de igual forma guardan en sí su diferencia. Los textos también son diferentes: depende del tema y de la gente. Por eso, no tengo reparos, ni temor, ni incomodidad para referirme a la homofobia y la transfobia: otras formas de mostrar la diferencia, esa que nos marca como intolerantes e irrespetuosos hacia la personalidad ajena.

Durante toda una jornada se desarrollan en Cuba acciones educativas con el fin de sensibilizar a la población en la lucha contra la discriminación, la exclusión, la violencia y el rechazo a personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT), inspirados en el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, que se celebra el 17 de mayo con motivo de la eliminación de la homosexualidad como enfermedad en las listas de la Organización Mundial de la Salud, hace 22 años.

No han caído de un planeta extraño, ni poseen antenas transmisoras o sustancias químicas letales. Son seres humanos como cualquier otro, con diferencias, como cualquier otro. Por tanto, también tienen los mismos derechos y deberes que cualquier ciudadano cubano para disfrutar, como lo dispone nuestra Constitución, de la libertad y la dignidad plena del hombre (y la mujer) y el desarrollo integral de su personalidad.

¿Entonces, por qué muchas veces promovemos, hasta desde el propio hogar, el rechazo, la burla y la exclusión de personas que tienen tanto derecho como los heterosexuales a la libre y responsable orientación sexual e identidad de género, como ejercicio y expresión de la equidad y la justicia social?

¿Por qué todavía muchos padres se niegan a aceptar y amar a sus hijos por su sensibilidad y sus capacidades intelectuales y laborales y se centran en su orientación sexual, como si no importaran los sentimientos ajenos y su realización personal? Es que jamás han pensado qué pasaría si fuesen ellos los excluidos y repudiados. Nunca han creído que destruyan su integridad y dignidad, al punto de debilitar la estima personal y de pertenencia a su comunidad y conducirlos a ocultar o suprimir su identidad, a vivir bajo la manta del temor y la invisibilidad, y en el peor de los casos, hasta escoger la muerte como solución final.

Y el prejuicio puede estar en cualquier esquina, centro laboral, educacional, en las comunidades y las familias. Pero este, en innumerables ocasiones, viene de la mano del desconocimiento y la incapacidad de diálogo, no solo de los excluyentes, sino también de los excluidos. Por eso, la necesidad de aprovechar todos los espacios para educar, desde edades tempranas, acerca de tema tan serio e imprescindible. No hay que olvidar que la Revolución se construye con todos y para el bien de todos.

De hecho, el objetivo número 57 de la Primera Conferencia Nacional del PCC precisa la necesidad de “enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y otros que son contrarios a la Constitución y las leyes, atentan contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas”.

Por eso, estas letras, aunque sean diferentes como las personas, están inspiradas en el amor y el respeto que cada ser humano posee dentro de sí y solo debe ser capaz de encontrarlos.

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2 pensamientos en “LA DIFERENCIA NOS UNE

  1. Definitivamente: el miedo surge de la ignorancia a lo desconocido, de la ignorancia surge la discriminación y así comienza el circulo vicioso… En América Latina, sociedades patriarcales en su mayoría, para muchas personas la homosexualidad resulta una amenaza al “status quo” del macho, del hombre que se impone a partir de su género.

    • Por eso es tan importante el papel de los medios de comunicación, para informar y educar. Es difícilcambiar ideas establecidas en el imaginario popular por tantos años, pero aquí estamos, luchando por los derechos y la igualdad de posibilidades para todos. Gracias, Rubén por acercarte a este espacito de Cuba y ya estás invitado. No te pierdas 🙂

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