Decencia, ¿una palabra perdida?

La decencia es una palabra seria. Que si lo sabremos!!!!!

Misión Cuba

Abdiel Bermúdez Bermúdez

Hacía tiempo que no escuchaba esa palabra. Hacía mucho, sí, sobre todo en boca de mis abuelos, y de otro montón de viejucos que intentaron enseñarme que para ser una buena persona, primero había que ser decente.
Y decente para mí era ser honesto, educado y aseado. Si cumplía con estos requisitos era un niño decente. Después, quise ser un joven decente, aunque tuviera pensamientos indecentes cuando una muchacha linda requetelinda me pasaba por el lado. Y traté y traté, aunque reconozco que no siempre he actuado de acuerdo con las leyes de la decencia.
La primera vez que fui indecente se la debo a Yeya, una señora de armas tomar que no aceptaba que mis pelotas cayeran en su jardín. Y el día que amenazó con picármelas, se fue toda decencia al demonio, monté en cólera, y por poco Yeya pierde el jardín si no es…

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