Migración cubana: novedades y oportunidades


Por Liudmila Peña Herrera
La noticia está en las calles desde el pasado 16 de octubre, pero este 14 de enero entran en vigor las nuevas disposiciones de la Ley migratoria cubana, las cuales han sido muy bien recibidas por la población.
En el parque, un par de chicos discuten las ventajas del cambio, en la terminal de ómnibus un señor se aferra al periódico para leer un artículo sobre el tema y hasta en la televisión la gente encuentra respuestas a sus interrogantes.
“El cubano no está acostumbrado a viajar”, dice alguien en broma y explica que “hay que documentarse bien porque esta es un experiencia nueva”. Y aunque las estadísticas estatales afirman que miles de cubanos realizan viajes al extranjero por distintas razones, ciertamente la flexibilización de este tipo de trámites propiciará un incremento de los viajes de muchos compatriotas desde la isla hacia otras naciones.
Si el país se mira por dentro e intenta perfeccionar su sistema social, si ha dado un vuelco a la manera de pensar la economía y otras esferas de la vida humana, era lógico que también se revisasen asuntos como este, cuando las condiciones en que se promulgó la antigua Ley de Migración de 1976 eran otras muy diferentes a las actuales.


No son pocos los cubanos que ven una nueva posibilidad para vacacionar, trabajar o conocer, algún día, tierras y habitantes más allá de nuestras fronteras. Y aunque los menos optimistas alegan que los salarios no sirven para sacar provecho de esta ley, vale reconocer que es un gran paso de avance en comparación con épocas anteriores. No solo se trata de abrir la posibilidad de viajar; el hecho de suprimir el permiso de salida y la Carta de Invitación muestran la decisión de facilitar los trámites, pues supone menos gastos para los solicitantes.
Ahora, los menores pueden viajar de manera temporal con sus padres, se extiende el tiempo que pueden estar los cubanos sin considerarse emigrados estando en el exterior hasta 24 meses, además de que los trabajadores pueden usar sus vacaciones anuales pagadas para permanecer en el exterior y recibir autorización de días de licencias no retribuidas hasta dos meses en un año natural. Estos cambios muestran una indiscutible apertura en cuanto a la salida del país, una de las inquietudes más reiteradas de la población cubana desde hace muchos años.
No obstante estas novedades positivas, ha provocado mayor impacto aún la ampliación de las causales para la repatriación de los cubanos que residen en el exterior, así como la normalización de la entrada temporal al país de quienes emigraron ilegalmente después de los Acuerdos Migratorios de 1994.
Así, numerosos cubanos que se establecieron en otros países sin permiso de salida o abandonaron la misión de trabajo en la que se encontraban, como los profesionales de la salud y deportistas de alto rendimiento, podrán reencontrarse con sus familiares y disfrutar de la estancia en la patria, siempre que hayan transcurrido ocho años desde la salida, lo que representa mayores facilidades para la reunificación de la familia cubana.


Estas transformaciones impulsan a muchos a hacer planes para emigrar y reunirse con los familiares, entre los que destacan muchas personas de la tercera edad, como Guillermo Rodríguez, un señor que reside solo en Cuba porque no fue hasta ahora que decidió vivir con sus hijos en los Estados Unidos. Como este, muchos son los que quieren compartir el resto de la vida con hijos, hermanos, esposas o esposos; pero contradictoriamente, otras dificultades parecen cernirse sobre el futuro de sus planes.
De hecho, mientras algunos casi preparan equipajes, quienes pretenden viajar a los Estados Unidos aún mantienen la incertidumbre acerca de las determinaciones de las autoridades de ese país, con respecto a los viajes legales de los cubanos.
Según Johana Tablada, Subdirectora de Estados Unidos del MINREX, la respuesta de algunos funcionarios norteamericanos fue “muy fría”. Así, según publica el sitio Cubadebate, el vocero para el Hemisferio Occidental, William Ostick dijo que “temían un incremento en el flujo migratorio y, además, se apresuró a aclarar que para ir a Estados Unidos los cubanos seguirán necesitando visas. Una cosa que resulta asombrosa e interesante es que aclaró que esperaban que los demás países de la región, terceros países a los que pudieran viajar los cubanos, además de Estados Unidos, también siguieran estableciendo los mecanismos de visado para los cubanos, en los que para algunos constituye un mensaje ya de enseñar los dientes de que van a estar prestando atención a cuán amplio o riguroso se aplicarán por otros países, no solamente por Estados Unidos”.
Mientras el gobierno cubano elimina trabas burocráticas, el norteamericano intenta arreciar con sus medidas contra nuestro país. De hecho, Ileana Ros-Lehtinen, congresista cubano-americana famosa por sus posiciones hostiles hacia el gobierno de la Isla, anunció su apoyo hacia un cambio en la Ley de Ajuste Cubano (CAA) para cerrar las brechas que presenta respecto a “personas que dicen ser perseguidos y luego viajan con frecuencia a Cuba”.
“Sí, estoy a favor de un cambio en la CAA para que aquellos que usan este beneficio singular y único que es solo para nacionales cubanos, no puedan regresar de visita a Cuba. No se puede afirmar que uno podría ser perseguido por razones políticas en Cuba y, al mismo tiempo, regresar de visita”, declaró al periodista de Miami Wilfredo Cancio.
La Ley de Ajuste Cubano ha impulsado la migración ilegal a los Estados Unidos desde 1966. Establece la posibilidad de obtener la residencia permanente al año y un día de tocar el suelo norteamericano, lo cual ha incitado a cientos de personas a lanzarse al mar en busca de estas ventajas y mejoras económicas, y no por razones políticas como anuncian los medios derechistas. Muchos de ellos hasta han muerto en locas aventuras comandadas por traficantes de personas procedentes de ese país.
Estas declaraciones, obviamente, afectarían más a los negociantes del tráfico ilegal de personas y demostrarían que las principales causas migratorias de los cubanos no son políticas, pues la mayoría de quienes marchan en busca de mejores horizontes económicos no pretenden desligarse de su familia y sus raíces cubanas.
Así aparece el panorama nacional e internacional con respecto a las nuevas disposiciones migratorias de Cuba. Por lo pronto, en las oficinas del carné de identidad de todo el país el ajetreo es mayor porque no pocos cubanos realizan sus trámites para disfrutar de las bondades de la legislación.

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