La soledad del comensal que espera

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Por Liudmila Peña Herrera

“Nadie. Como decir: todos del otro lado”

(Soledad/ Jorge Boccanera)

Apuro los tomates y las cebollas dentro de la olla. Me gusta el olor del sofrito. Si fuera por mí no dejaba ni un poquito para la salsa: me lo comía siempre con pan. Pero hay que darle guerra a esos placeres extraños y aguantar.

Se va secando la cazuela y ya los tomates marchitos se han tragado el aceite. Hecho rápido los espaguetis amarrados a las salchichas, como para salir del momento y sentarme a escribir.

Adele canta desde mi teléfono algo así como: “You belong my mind…” y yo solo pienso en dejar correr estas ideas que luego serán difíciles de aguantar, mientras cocine un nuevo plato, del cual dudo el resultado final.

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Miro el reloj de la olla y algo malo pasa. Otra vez. Apagado el bombillo que indica: “Cocinando”. ¡Contra, se rompió de nuevo!, pienso y desde la mesa Adele canta, burlona (me parece a mí): “I’ll be waiting for you…”. Dejo descansar la olla eléctrica unos minutos y otra vez la conecto. “Cocinando”. Ahora sí. Me pongo los espejuelos y escribo.

¿Qué es la soledad? ¿Un pájaro negro chillando sobre tu cabeza cuando quieres escuchar una canción? ¿El caminar el mismo trillo y tropezar las mismas veces, sin que nadie se cruce en tu camino? ¿Mirar el peluche a tu lado y pensar que es ridículo abrazar un muñeco mientras duermes? ¿Saber que estás solo en una ciudad de marionetas?

¿Qué es la soledad?

Es una viejecilla sentada en el portal, inmóvil e invisible a los ojos de los hijos y los nietos; es un niño triste y divorciado de sus padres; es un perro hambriento recorriendo las calles con tristeza; es el adiós y la espera, una sonrisa congelada, una desesperanza sin frontera, un silencio de muerte, una silla vacía, un salón de última espera.

Salto en la silla, asustada. Siempre me pasa, aunque la olla suelte un rugido de furia día por día y yo sepa que es la presión la que sale por la junta dolorosa. Y no puedo cambiarla porque en el taller hace meses que no hay de repuesto y no me he encontrado aún con un revendedor furtivo. Voy a ver. Esperen.

Jamás había hecho espaguetis así: en presión y enredados en salchichas. En fin, me aconsejo yo misma y retiro la junta. Ya están “al dente”, falta que se seque un poco y podré dar punto final a la salsa.

¿Y la soledad? No es fácil estar tranquilamente sola con una olla de estas. Mas vuelvo al tema. He encontrado estos miniversos (los de arriba) del poeta y periodista argentino Jorge Boccanera y me ha encantado, así, literal y literariamente. Yo sé lo que es la soledad. A veces la he sentido, merodeando entre estas paredes recién pintadas, halándome de los cabellos húmedos, queriendo sentarse a la mesa, apagándome el teléfono en la madrugada, inventando ausencias y pretextos. Dueña de los más grandes olvidos.

A veces la he sentido, no puedo y no he de negarlo. Pero me han pedido desterrarla. Sí, desterrarla en nombre del amor. Por eso cada vez que toque a mi puerta abriré las ventanas y dejaré pasar el sol. Por eso tengo plantas a las que riego siempre para que no desmayen de sed. Por eso jamás apagaré mi teléfono, aunque me gane un buen regaño en medio de alguna importante reunión. Por eso agito los cabellos para desprender sus vestigios de mi cuerpo. Por eso les invito, casi corriendo, a la mesa. Ya es tarde. Vengan todos: tengo hambre y esta olla caprichosa ha querido que los espaguetis se peguen a la cazuela. No hay soledad que aguante una olla de presión que cocine por su propia cuenta.

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8:35 PM

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19 pensamientos en “La soledad del comensal que espera

  1. Esto es sencillamente hermoso…mi soledad podría juntarse con la tuya y entonces dejarnos en paz un rato con nuestra olla, nuestro teléfono, nuestras plantas, nuestros amores del otro lado de un puente. Gracias por tus letras

    • Ah, Leticia, qué bonito. No me digas que vuestro amor también está del otro lado de un puente!!!! No me lo digas!!!!! Claro, podría invitarte a unos espaguetis, así, jajajaja. Gracias por tus letras y por llegarte hasta este espacio, hoy en calma. 🙂

  2. “La soledad es un pájaro grande multicolor, que ya no tiene alas para volar” me recordaste esa canción hoy de Pablo, pues, en ese caso, a conseguirle unas.

  3. esta historia tuya reafirma que la soledad es un estado de ánimo…. vapores, recuerdos y sonidos hicieron fiesta contigo y pariste un post motivador…. De este o del otro lado, siempre están, estarán -estaremos- todos

    • 🙂 Gracias, muchas gracias, Miguel. Cierto lo que dice: son sucesos, palabras, gestos, que nos recuerdan las distancias, las soledades. Siempre que las palabras me defiendan, recurriré a ellas. Espero que usted vuelva a frecuentar mi espacio de isla. Un abrazo.

  4. Es verdaderamente bello!!! la soledad nos acompaña a todos, en algún momento de nuestras vidas! y nos acompaña con una olla, una canción y un verso, y muchísimas veces con unos espaguetis… Mi soledad y yo te podríamos invitar, también a Leti, a todos, a escuchar Adele mientras escribimos y la olla nos termina de asustar, para luego seguir viviendo acompañados de todas las soledades y las bellezas que nos da la vida.

  5. Gracias por esa crónica, desde hace un tiempo, he conocido la soledad y el dolor amargo que deja cuado nos llega, sin pedirnos permiso, sin tan siquiera preguntar si puede entrar. No soy buena cocinera y me resisto hacerlo, pues muero al tener que comer con la ausencia eterna de un amor….

  6. Para blindarse contra la soledad, nada como hallar refugio en las cosas que nos gusta hacer casi que por acto reflejo. Verás cómo la viejecilla sentada en el portal se sacude la inmovilidad que antes le atenazó mientras los hijos y nietos la abrazan cariñosos; el niño antes triste disfruta con goce imposible de esconder, el caminar junto a sus padres cogidos de la mano; el perro salta junto a un corro de chiquillos; el adiós y la espera se trasmutan en bienvenida anunciada; la sonrisa delineada con desgano gana decibeles de carcajada y la desesperanza se troca en confianza de que otro día viene. El silencio salta en pedazos, la silla la comparte quien queremos tener cerca y lo que nos parecía una última estación se llena del bullicio de gente amiga.

  7. ¡Como cambian las cosas en 1 año! Hace poquito más de un año Abdiel pasaba a buscarte por la redacción y tu regresabas con un bolso de compras preguntando si te habían llamado. Pero lo tuyo, lo de ustedes, es una soledad momentánea que está y no está como los televisores en stand by. Comer solo, dormirse y despertarse solo es triste cuando no hay esperanza, ni presencia, ni tiempo para que se materialice…Por suerte tu soledad es atemporal y omnipresente y además te hace cocinar como si fuera para dos.

  8. Todo hemos sentido la soledad en algun momento y tambien es cierto que hay diferentes tipos de soledad , me explico…. puedes estar acompanada de tu amor, pero te falta la familia y esa soledad duele , lo puedo asegurar. Liudmila me gusto mucho lo que escribiste y como contaste tu historia , esta original , pero me gustaria saber si los spaguettis te quedaron buenos jajajaja, se ven ricos! , pero el arte culinario necesita igual del amor, gracias por tu historia.

    • jajajajaja, Sí, Sonia, los espaguetis quedaron ricos, pero esa es mi opinión, jajajajaja. No hay contraparte esta vez: eran espaguetis solo para mí, jajajaja. Claro, soy exigente con la alimentación. Y, no lo dude usted, amo mucho el arte culinario. Y de eso sí tengo testigos, jejejeje. Gracias por su comentario y espero que pase otra vez por acá. Un abrazo.

  9. Porque la soledad todos la conocemos, ande como ande, de príncipe o de mendigo, te agradezco este post Liu. Oye y quiero espaguetis de eso cuando vaya en mayo. Un beso.

  10. Liu: Este post no lo había visto, me impactó, es sentimiento crudo, sabes, aunque no tengo un amor al otro lado del mar me identifico mucho con lo que pusiste ahí. Mi admiración para ti colega y para tu amor Abdiel, que hoy soportan juntitos los duros embates de la distancia, la nostalgia, el extrañarse; sé que eso no es fácil, pero sé también que cuándo regrese el sacrificio les premiará con amor infinito y más fuerte.

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