Corazón dormido

Por Liudmila Peña Herrera

Ando en busca de un corazón dormido que no se cansa de tejer ensueños y promesas, historias y desvelos.

Ando en busca de un corazón travieso, que se esconde tras las telarañas astutas del tiempo. Desafía la madrugada, se escabulle entre los bocados tristes de silencio.

Cree que el universo es suyo y lo domina.

Es un corazón dormido ahora, ayer, mañana, cuando quiere. Pero si ese corazón saltase, de imprevisto, así, como una fiera, apártate, muchacha, del camino.

Porque es implacable un corazón despierto que arremete contra el propio corazón que lo enamora.

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2 pensamientos en “Corazón dormido

  1. Mi musa anda buscando un corazón, y el mío quiere salírseme para caer en sus manos. Mi musa sabe que mi corazón es torpe, que da brinquitos frenéticos cuando está lejos, que parece en pausa cuando está entre sueños, y despierta si me roza su mano, si respira conmigo.Despierta y arremete contra mi pecho, como si solo con ella nacieran latidos. No se cansa ni se abate. No entristece ni se olvida… Cava su túnel de amor hasta ella, le besa el pecho y baja hasta posarse en lo hondo de su cuerpo, de donde ya no saldrá nunca…

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