INOLVIDABLE NOCHE TRÁGICA

La italiana Lucia Premerl interpretando a Santuzza. Fotos: Amauris Betancourt.

La italiana Lucia Premerl interpretando a Santuzza. Fotos: Amauris Betancourt.

Por Liudmila Peña Herrera
“¡Que caiga sobre ti la mala Pascua! ¡Perjuro!”, vocifera Santuzza con el rostro demudado por el dolor y la rabia de la mujer vilipendiada. Después, otra vez el gris cerrándose sobre el escenario, confinándola a su propio llanto. Otra vez el gris signando el destino enlutado de los personajes. En ese instante en que la novia desechada se aferra a su amenaza en el último intento por retener a Turiddu, se desencadena la tragedia.

El Teatro Lírico Rodrigo Prats, de Holguín, junto a la Orquesta Sinfónica de la provincia, durante la ópera Cavalleria rusticana

El Teatro Lírico Rodrigo Prats, de Holguín, junto a la Orquesta Sinfónica de la provincia, durante la ópera Cavalleria rusticana

En el proscenio, la italiana Lucia Premerl se desgarra el alma y saca de las entrañas un dolor que, de tan verídico, parece el suyo propio, como la misma campesina deshonrada del siglo XIX que delineara Mascagni (1863-1945) para la ópera Cavalleria rusticana, pieza con la que el Teatro Lírico Rodrigo Prats, la Orquesta Sinfónica de Holguín y sus invitados, probaron la valía de sus interpretaciones, este jueves en el teatro Comandante Eddy Suñol y que se presentará mañana a las nueve de la noche.
La segunda ópera estrenada completa en el territorio en 25 años –luego de la puesta en escena de La Traviata, de Verdi, con la dirección de Raúl Camayd– pudiese ser uno de los acontecimientos culturales más importantes del año, por la complejidad de una obra que reúne a músicos extranjeros e invitados de otras regiones del país, y por la diversidad de compases e interpretación en el idioma original en que fue compuesta.
El maestro italiano Walter Themel, a cargo de la dirección musical y orquestal, aseguró que esta es una de las piezas más difíciles de la historia de la ópera italiana y destacó la calidad de los músicos.
“Asumir esta obra es un gran éxito para la compañía. Podemos montar otra el próximo año porque después de participar en Cavalleria…, la orquesta y los cantantes pueden hacer cualquier ópera italiana”, aseveró.
Desde la obertura, la Orquesta Sinfónica de Holguín conmovió a un público dispuesto a disfrutar de una interpretación límpida y emotiva, que jamás perdió protagonismo, ni en las escenas más dramáticas. Durante poco más de una hora, música y actuación se conjugaron para provocar tal emoción estética en los espectadores, que obligaron a los artistas a saludar muchísimas veces antes de cerrar la ovación.

De izquierda a derecha, Yuri Hernández, Claudia Aguiar y Lucia Premerl

De izquierda a derecha, Yuri Hernández, Claudia Aguiar y Lucia Premerl

La unión del tenor Yuri Hernández con la soprano Lucia Premerl en los roles protagónicos resultó de una fuerza interpretativa tal que logró un verdadero realismo en ambas actuaciones. Resaltan las escenas de violencia de la pareja, en las cuales el brillo en la mirada de Turiddu, sus movimientos de evidente tensión, la manera en que la rechaza y hasta la hace caer encima del tablado, provocan repulsión y lástima en el público. En tanto, el llanto de Santuzza se funde con el canto, y el dolor está en sus gestos, en el rostro, en el tono de la voz, en sus lágrimas.
En este sentido, ha de destacarse el desempeño de las sopranos Dayamí Pérez (mamma Lucia) y Claudia Aguiar (Lola), quienes también sostuvieron, con su calidad interpretativa, el éxito de la obra. Y vale destacar además la actuación del barítono Víctor Valdés (Alfio), quien asumió el papel del marido vengativo con dignidad, aunque pudo lograr mayor paridad entre sus dotes musicales y su talento histriónico.
El mérito mayor de esta puesta en escena (con subtitulaje en español) es la integralidad de sus elementos. Desde que se abre el telón, la composición de la escenografía, sencilla y muy funcional, que permite cambiar rápidamente de un cuadro a otro con simples movimientos, pone de relieve que la creatividad nada tiene que ver con mayores o menores recursos materiales.
Mientras se escucha el canto del joven Turiddu, fuera de escena, exaltando la belleza de Lola, aquella de “la camisa blanca como la leche”, y en la taberna de la mamma Lucia, compadres y comadres le escuchan o conversan, la silueta de una pareja sugiere que algo oculto y prohibido sucede al abrigo de las sombras. En el primer impacto visual Cavalleria… ya ha logrado atrapar al público de forma amena e insinuante.

De izquierda a derecha Claudia Aguiar, Víctor Valdés, Andreas Baesler, Walter Themel y Yuri Hernández

De izquierda a derecha Claudia Aguiar, Víctor Valdés, Andreas Baesler, Walter Themel y Yuri Hernández

En tanto, el diseño de vestuario, a cargo del alemán Andreas Baesler y el fundador del Lírico holguinero Sergio Ochoa, es muestra de sobriedad y de la utilización de códigos simbólicos basados en el color: se utilizan las gamas del negro, el gris y el blanco, evocando la muerte o la tragedia.
Solamente tres personajes rompen con ese “protocolo”. Lola y Turiddu, los dos amantes infieles, son identificados con el rojo: sangre y pasión. En cambio, Alfio, a quien “le han adornado la frente con cuernos”, se le caracteriza con el marrón, quizá por la fuerza y rudeza del color y el propio oficio de carretero, hombre rústico de los caminos.
Para Andreas Baesler, también al frente de la dirección artística, versión y puesta en escena, el resultado de este jueves ha sido “como un milagro”. “Tengo experiencia de trabajo en otros lugares de Cuba. Conozco las dificultades técnicas, de luces, de electricidad en este teatro. Pero no es muy importante porque todas las partes de la producción están en un nivel máximo que les permite presentarse en todo el mundo”, señaló el artista.

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Además de su calidad estética, la segunda ópera estrenada en Holguín tiene el mérito de acercar dos culturas completamente diferentes a través del arte, a tal punto, que el propio embajador de Italia en Cuba, excelentísimo señor Carmine Robustelli, presente en el teatro, aseguró sentirse muy orgulloso de “poder contribuir al gran trabajo que aquí han hecho las instituciones holguineras” y adelantó que en noviembre comenzará por Holguín la celebración de la Semana de la Cultura Italiana en Cuba. Durante la misma la italiana Luciana Dintino, una de las más famosas mezzosopranos del mundo, dictará una clase magistral.
Así, Cavalleria rusticana, sueño de muchos artistas hecho realidad bajo la magia de Conchita Casals, se ha unido al mito de La Traviata para abrir el camino hacia otras óperas que ha de enfrentar, como nuevo reto, el Teatro Lírico Rodrigo Prats.

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