AVENTURAS TERMINALES

Fotos: De la autora

Fotos: De la autora

Por Liudmila Peña Herrera

Las terminales, esos espacios donde confluye la vida de numerosos seres humanos, me provocan cierta aversión y –a la vez– algún extraño interés. Será porque he pasado casi la mitad de mi vida viajando, a veces con la mejor de las suertes y otras con tantas desventuras que pudiese llenar cuartillas de anécdotas.

El encanto de esos sitios de paso nada tiene que ver con el sadomasoquismo de las peores experiencias viajeras. Creo que su magia está en la riqueza de secretos que albergan: el inicio o fin de incontables historias de amor, el último adiós al pueblo natal, los minutos, las horas, los días… la vida que se deja atrás cuando uno parte de cualquier terminal y va rumbo a un futuro más o menos incierto.

En todo el mundo existen esos espacios universales –designados, lógicamente, por otras terminologías (bus station, Busbahnhof, gare de bus, stazione degli autobus, autovokzal)– a los que la gente va o regresa con sus vivencias a cuestas. 

Pero las terminales cubanas (las únicas que conozco, por cierto) son especiales, únicas, incomparables… Al menos, eso pienso, hipnotizada por la poética de la lluvia sobre el pavimento, cuando me acurruco en el asiento de plástico de una “intermunicipal” y escribo en el primer pedazo de papel que encuentro para matar el aburrimiento, esperando que afuera cese el diluvio.

Me pongo a observar detenidamente a mis compañeros de terminal sin poder distinguir entre los viajeros y los que, como yo, solo han entrado a guarecerse. Son gente cansada que regresa del trabajo y aún debe viajar kilómetros hasta llegar a su casa; vendedores ambulantes que pregonan “Maní, tostaíto el maní”, con la esperanza de que algún desesperado calme la ansiedad con su producto; niños que corretean, se agachan, recogen papelitos del piso, se introducen los dedos en la boca y vuelven a correr; mujeres abanicándose el horrendo calor tropical y mucha anécdota, mucha crítica, mucho comentario… Porque en las terminales se habla de todo: de temas económicos, gubernamentales, de peluquería, accidentes de tránsito, el pánico a la carretera, la necesidad del trabajo…

101APPLE_IMG_1662

 

Las de Cuba son como un país chiquito, con sus miserias y grandezas espirituales, donde igual que encuentras a quien te regala cinco pesos porque no te alcanza para el pasaje, ves al que ofrece más de 5 CUC para conseguir su boleto. Son como selvas en miniatura, en las que predomina el poder del más “vivo” o el que más paga. Por eso hay gente a la que nunca le llega el turno en la lista de espera, a la que llaman más de una vez porque se anotó en varias oportunidades, los despistados a los que siempre se les pierde algo, los que protestan hasta el cansancio, los que llevan cinco años de graduados y todavía usan el carné de la FEU… Y están los que cada noche se apropian del piso frío por donde caminan cientos de pasajeros, y quizá sueñen con viajar algún día a esos lugares ignotos a donde va “la gente que puede”. Muchos de esos que deambulan en busca de la suerte, encuentran su casa en una terminal.

Una Busbahnhof cubana puede convertirse en verdadera odisea económica, a donde llegas sin saber cuánto te costará el pasaje por la idea maldita de la oferta y la demanda, y uno arde en ganas de estrujarle en la cara al cobrador la plusvalía, las crisis cíclicas del capitalismo y alguna otra loca conferencia económica. En la mayoría de esos sitios se aprende hasta de maratón, porque el viajero se convierte en atleta para alcanzar el camión, que tiene una capacidad límite, pero, por la parte de atrás de la terminal, los choferes le abren las puertas al dinero.

101APPLE_IMG_1663

 

A los estudiantes se les identifica muy bien en cada lugar de estos: apilan sus maletines, se desparraman sobre ellos y hasta duermen a pierna suelta si les sorprende la madrugada o la noche. A veces hacen trampas con los carnés o se convierten en polizones, o se cuelan delante de todo el mundo, o le lloran al chofer para que no les deje (sobre todo las muchachitas lindas). Cuando se es universitario viajero, se aprende a aplicar cuanta argucia sea necesaria, rogando para que nadie sepa que estudias Periodismo y ya tienes responsabilidades sociales.

Buenas tardes. Pasajeros que van con destino Santa Lucía…”, dice una empleada con ínfulas de locutora y yo vuelvo a la realidad, de la que me había escapado por un buen tiempo. Afuera sigue lloviendo. Dentro de la autovokzal, yo, vestida y sin sombrilla, me entretengo en mirar cómo se mojan algunos en la calle y pienso en la homogeneidad cromática de las capas que protegen a unos pocos.

Una mujer pequeña y masculina carga sus bultos y se marcha al abordaje. “Que nos deja la guagua”, dice un hombre de pantalón arrugado y carpeta cruzada sobre el pecho. La gente se empapa frente al ómnibus y poco a poco se va perdiendo la luz en esa tarde gris.

A las 6 y 35, cuando empieza a escampar y apenas queda una docena de personas esperando alguna ruta desconocida para mí, la terminal está repleta de desechos de viajeros anónimos. Guardo el pedazo de papel en el que he tomado mis notas y decido aventurarme bajo la llovizna. “Hoy debió ser un mal día para viajar”, pienso otra vez y, mientras me alejo camino a casa, siento la felicidad de quien descubre algo, aunque no esté demasiado segura de qué es.

Anuncios

2 pensamientos en “AVENTURAS TERMINALES

  1. Hay poco que agregar a tan acertadas palabras y, a la vez, hay tanto que decir porque cada uno de nosotros los cubanos, fuimos o somos protagonistas de esta crónica reflejada a diario a lo largo de todo el país. Me ha traído a la memoria recuerdos realmentes imborrables pues más de una vez tuve que pagar en CUC para poder llegar a casa limpio y seco después de algún largo viaje.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s