CAMARÓN QUE SE ANIMA…

Fotos: Cortesía de ANIMA

Fotos: Cortesía de ANIMA

Por Liudmila Peña Herrera
Esta no es una historia de dragones, de autos que hablan o sensuales princesas a la moda. Tampoco hay guerras interplanetarias o luchas por la dominación tecnológica. No recurre a personajes del tamaño del más pequeño de los dedos: esta no es la película de Meñique. Parientes sí son, porque nacen de la voluntad creativa de acercar a la más reciente generación la obra de un cubano decimonónico, el más universal de todos: José Martí.
Y posee magia este filme. Cómo no iba a tenerla si un camarón que encanta –y además, canta– teje los hilos de una historia que, debido a su actualidad, no parece escrita hace más de una centuria por la mano del francés Édouard Laboulaye y adaptada por Martí para La Edad de Oro.

Camarón[13-27-18]

Convertida en una película de 18 minutos, “El camarón encantado” nos permite repasar un argumento “actualizado” a la manera más holguinera posible –y cubana en general– cuya esencia es la defensa de la sencillez y el deseo de progreso a través del esfuerzo, por encima de la avaricia. En esta adaptación, aparecen los mismos personajes que antes dibujábamos nosotros mismos gracias a la imaginación –niños al fin–, con forma, movimiento y color. Y esto sí preocupa, no porque la cinta se aleje demasiado de la historia original, sino porque no deberíamos conformarnos con que nuestros pequeños disfruten de los “muñes” y jamás se adentren en la lectura de la obra. Esa es tarea pendiente para toda la familia.
Por suerte, la nueva producción del ICAIC, a cargo de los estudios ANIMA, de esta provincia, casi no altera la versión publicada por Martí, aunque sí le han agregado códigos modernizantes, como el cambio de nombres (ahora no es Massicas, sino Marieta; ni Loppi, sino Lope), una silla eléctrica que sirve de castigo para el “mal marido”, y hasta… ¡artes marciales!
Camarón[13-35-55]
Para hacernos reír y reflexionar, los creadores apelaron al lenguaje popular cubano, aderezado con un criollísimo camarón con guitarra y espejuelos, al estilo de uno de nuestros coterráneos más singulares: Faustino Oramas, el Guayabero. Con su “Santa Palabra”, hace saltar al morral cientos de peces de colores para contentar a la insaciable mujer que pretende dominar hasta el movimiento de los astros o los “mismísimos extraterrestres”.
“El camarón encantado” lleva la gracia y el humorismo del holguinero. Viéndola y escuchando los ‘tumbaos’ del grupo “Los guayaberos”, dan unas ganas incontenibles de pararnos del asiento y ponernos a bailar, porque el ritmo atrapa desde la propia presentación. Lástima que no podamos, porque nos perderíamos la historia, a la que dan vida dos actores de nuestro Teatro Guiñol: Migdalia Albear y Roberto Sera.
Todavía en la etapa de postproducción, se precisan detalles relacionados con la banda sonora -que se grabará en los estudios de la EGREM, en Santiago de Cuba- y los efectos musicales. “’El camarón encantado’, de cierta forma, es una película musical, y ese es nuestro aporte. Por eso, queremos mostrar el trabajo que el grupo Los Guayaberos viene haciendo con nosotros. También es nuestra manera de celebrar su nuevo aniversario”, aseguró Adrián López Morín, director de ANIMA.
Precisamente esa es una de las mayores expectativas que provoca la película: ver cómo guionistas, animadores, músicos, editores… lograron engranar el cuento fantástico de La Edad de Oro, con un peculiar personaje, mitad camarón, mitad Guayabero, todo matizado por cuartetas compuestas por el profesor Ernesto Galbán y cantadas por Santana Oramas, sobrino del Guayabero, bajo la guía de Orestes Saavedra, director de la Orquesta Sinfónica de Holguín.
Casi dos años ha durado la consumación de un proyecto en el cual han sido necesarios el esfuerzo y talento de no pocos creadores, quienes han crecido profesionalmente, a la par de la obra. “Hemos tenido disímiles dificultades de producción porque asumimos el trabajo con un software que no dominábamos: Anime Studio. Pero los resultados son buenos. Encontramos nuestro estilo de producción y estamos llegando a nuestro propio estilo de diseño, gracias al trabajo que hemos pasado con ‘El camarón…’ Por eso, no quisimos sacrificar calidad por premura”, precisó el director de ANIMA.
Solo un elemento de “El camarón…” me deja pensativa: ¿sería necesaria tanta y tan evidente violencia? Ya sabemos que Massicas-Marieta es insoportablemente pedigüeña y abusiva con el marido. Eso estaba en el cuento. Pero esta Marieta-Massicas es una bomba colérica a punto de estallar. No sé si en el guion original estuvo pensado para provocar risa y también repulsión hacia la esposa insaciable. No es de dudar que incluso lo logre. Pero como son nuestros niños quienes aprehenderán el mensaje, llamo la atención de los mayores para que estén prestos a explicar y reflexionar junto a ellos, en el intento de que no contribuir a la reproducción de un esquema de violencia, que no digo que haya sido interés de los escritores, sino un motivo -supongo- para crear situaciones hilarantes.
Este es apenas un detalle que quizá no todos noten o con el que no concuerden muchos. De todas formas, no pretendo opacar el brillo de una producción de alta definición (high definition) en muchísimos sentidos, refrescante, atractiva, con una animación que capta la atención hasta de niños muy pequeños y que, por sobre todas las cosas, es defensora de nuestra identidad, respetuosa del mensaje principal y aportadora de elementos de la cultura popular que le dan a “El camarón…” un toque más cubano.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s