NULÍPARA

Foto: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera
El médico pregunta otra vez, suponiendo que no le ha oído bien: “¿Nulípara?” E insiste ante el silencio: ¿Primigesta? Es la vez primera que las escucha y aunque está demasiado nerviosa responde que sí, deseando que el doctor termine por fin con tanta preguntadera. Él finaliza el cuestionario, traga en seco, como si también fuese inexperto, y le ordena: “Suba a la camilla y colóquese en posición ginecológica”.
Entonces sí que a la primigesta, a la nulípara, a la inexperta… le brinca el pecho de susto, mientras observa, paralizada de terror, una de las uñas meñique del médico, tan larga que le parece infinita, y solo ella sabe por qué profundos y oscuros caminos de la imaginación se pierde su pensamiento.
Durante unos segundos sobreviene una zona de silencio o –si se quiere– de conflicto y, después de discrepar, advertir y hasta augurar alguna que otra complicación, el joven doctor consiente y ella se marcha de la “captación” con una sonrisa fingida. No sabe que esta es, apenas, una de las tantas experiencias que esperan a una embarazada primeriza.

Aún deberá aprender a evitar los peligros de un tropezón en plena acera, de una caída, de levantar demasiado peso en las primeras semanas –semanas y no meses, porque ahora existirá una nueva forma de conversión: de meses a semanas, y las semanas con sus días. Algo así como: “quince con tres”, que es casi cuatro meses. Habrá de resignarse a las ojeras, las náuseas, los vómitos y los piropos más extraños del marido, que comerá como si nada, mientras ella supone que “nunca jamás” almorzará con apetito.
Tendrá que aprender que los hombres también se sienten embarazados –y, si hace falta, harán notar las panzas más increíbles– sobre todo si se trata de ocupar los asientos de las guaguas para tales casos. Como también aprenderá que a todo el mundo le encanta hacer cosquillas en el vientre de una gestante (aun cuando ella no quiera). Se acostumbrará a que le pregunten toda serie de cuestiones: la fecha de la última menstruación para vaticinar el sexo del bebé, cómo se va a llamar, si quiere comprar una cuna con colchón a … –mejor de este tema no hablemos.
Primeriza al fin, todavía no sabe que, como ella, hay decenas de embarazadas (aunque en el país insistan en los bajos índices de natalidad) y no comprenderá sino hasta la segunda o tercera de las consultas, que al consultorio médico de la familia hay que llevar una merienda reforzada para entrar con la presión “al cien” cuando le llegue su turno.
Si le mandasen reposo ab-so-lu-to, la gente de mayor edad le mentará a toda la parentela del campo que parió cientos de hijos, aunque cargaran agua de los pozos o lavaran en el río. Y le dirán “floja”o “blandita”, incluso cuando ella les hable del PAMI, los adelantos médicos o les enseñe el certifico del doctor confirmando el diagnóstico. Pero nada de eso bastará, porque los incrédulos sonarán un “chuuuuuuuu” larguísimo y concluirán que hoy, por todo, los médicos mandan a ingresar. En fin, que también para las nulíparas los tiempos cambian.
Pero no todo será desconcertante y negativo para la primeriza. Habrá demasiados momentos sublimes que borrarán de un golpe los más complejos. Ahora será amiga de todas las gestantes de su policlínico, se moverá en el mundo de enfermeras y obstetras como si fuera una de ellas, temblará de emoción con la primera patadita futbolística dentro de su vientre, adorará los ultrasonidos para ver la carita del bebé y será feliz cada vez que la ginecóloga, la genetista, el clínico… digan que todo va muy bien. Eso, sin contarles los lagrimones que derramará el día en que, por fin, después de tanto esperar, le revelen el sexo de ese ser tan chiquilín que la ha convertido en primeriza o nulípara o primigesta.
Y lo será hasta la fecha en que el aprendiz de futbolista comience a marcar los goles con más fuerza y haya que llevarlos al hospital para determinar la conclusión del partido. Entonces a su cerebro llegará un cúmulo de consejos mal aprendidos durante los meses de gestación o el tiempo que dure “el juego”. Pero, para decepción de los lectores más ávidos de conocer los resultados, de ese minuto decisivo en que el árbitro da el silbatazo final, todavía no me es posible contar.

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3 pensamientos en “NULÍPARA

  1. Liudmila lindo y delicado tu artículo, me da la impresión que eres una de esas nulíparas, si es así, mis felicitaciones, saludos desde brasil.

  2. Pingback: NULÍPARA | Bitácoras Cubanas

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