LA CALLE Y LAS COSAS QUE NOS SEPARAN

cdr

Foto: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Están unos frente a otros. En un barrio X de la ciudad –que puede estar en cualquier reparto–, todas las casas se miran. A su alrededor, la vida alterna el andar cotidiano entre el ir y venir de quienes las habitan. Todos pasan ante el mismo cartel, pero ya a nadie asombra la pintura descolorida que anuncia un número y una frase.

“¿Cuál es su CDR y su circunscripción?” –le preguntan a una vecina en la clínica estomatológica. Ante la duda y la vergüenza, inventa los datos: “Circunscripción 46, CDR 3”. “Nadie irá a verificarlo”, se dice mientras intenta recordar el cartel descolorido que todos los días mira, pero nunca ve, al irse o regresar del trabajo.

Allí, en aquel CDR X, la gente es toda distinta. Unos madrugan para ver lo que pasa antes de que salga el sol y otros para irse a ganar el pan, ya sea en sus bicis, a caballo, a pie, o en los carros estatales que los van a recoger. Todos tienen “cosas” importantes que hacer, cosas que no pueden esperar.

Claro que el cartel continúa en el mismo sitio y las casas no se han movido de lugar. Todos siguen unos frente a otros. Y cuando hay trabajo voluntario, los de las bicis, el caballo y los de “a pie” se levantan más temprano y se les ve en “lo que les gusta”: desyerbando, baldeando, cargando basura, recogiendo papeles y otros desechos; los mismos desechos que han botado semana tras semana por las ventanas o los portales, como ya se ha hecho costumbre.

Los de enfrente se levantan también, pero no participan porque otros deberes inaplazables los llaman. Al final del día, una parte de la cuadra carece de yerbajos, mientras que su par luce la espalda cargada de matojos. Habrá que recoger dinero para que “el hombre que limpia” les haga el trabajo a esos cederistas.

Por ese mismo motivo, solo dos o tres se meten dentro de la cisterna que juntos construyeron y le arrancan el lodo del fondo. Y también por eso, una sola vecina se encarga de barrer el frente de su casa cada vez que un chance la deja y se niega a acumular las jabas de nailon repletas de basura junto al poste de la luz hasta que el carro pase. ¿Será que solo ellos tienen cosas menos importantes que hacer?

Los de un lado de la calle X son los primeros en fumigar, aunque vean menos televisión y estén menos enterados de los números que anuncian en las reuniones sobre la focalidad en la provincia. Y cuando llegan “los de los mosquitos” es como si fuera una fiesta: cierran puertas y ventanas y se sientan a compartir el rato en la esquina donde otras veces toman ron y se emborrachan. Mal habla de ellos tal hábito, pero cuando se trata de echar pa’lante, son los primeros en avanzar. Por eso esta vez chacharean todos como si fueran de una sola familia, mientras esperan los cuarenta y cinco minutos salvadores.

Los del otro lado igual cierran sus puertas. En realidad, algunos no las abren, porque nunca están: tienen demasiadas cosas que hacer. Ojalá al aedes no le dé por volar hacia esa área del barrio.

Pero cuando hay fiesta, ahí sí parece como si se juntara todo el vecindario X. Hay caldosa, música alta, comunicados, y hasta “¡vivas!” y consignas. Solo por un rato. A veces parece como si en verdad se juntaran los de un lado y otro de la calle. Otras, es como si también fuera por cumplir.

Dicen que la calle X también separa el nivel cultural. Y puede que los de aquel lado no sepan mucho sobre el origen de una organización que surgió para defender a la Revolución naciente. Puede que lo aprendido en clases se les haya olvidado. O puede que no. Quién podría saberlo. Tampoco hay seguridad de que los de enfrente lo tengan tan claro. A ambos lados de X hay mucha riqueza por aprehender, y mucho sentimiento por compartir.

Unos y otros lo saben. Por eso han llegado a cooperar en determinadas circunstancias, a saludarse en las mañanas y a protegerse sus bienes materiales los unos a los otros.

Pero nadie se acuerda de lo que es la guardia cederista ni entienden por qué habrían de dejar de dormir a estas alturas. Y solo cuando a una “mujer bonita y entusiasta” –dicen que es la coordinadora provincial– le dio por ponerles pañoletas a todos los niños pequeños, en su iniciación cederista, casi toda la vecindad apareció al llamado de “en cada barrio un comité, en cada cuadra Revolución”. Y hubo poemas, historias de combatientes y lágrimas de niñas emocionadas. Hasta un recién nacido participó bajo el sereno, en medio de la algarabía popular.

Dicen los que lo vieron, que precisamente allí, en medio de la calle X, se hizo la fiesta. Y todo el mundo estuvo feliz y hasta los incrédulos creyeron que “todavía algo se puede hacer”; “que hay que tener voluntad y ganas y entusiasmo”.

Afirman los que allí estuvieron que ese día los de un lado y de otro estuvieron más cercanos. Todos dejaron algunas cosas para después y pusieron su constancia en lo que, en ese preciso instante, debían hacer.

No me pregunten dónde ni quiénes. Los números de calles y casas, así como los nombres, no importan. Baste decir que hay muchos CDR por ahí donde su gente se mira pero no se reconoce. Donde hay algunos que creen que lo dan todo y no se sientan a pensar en lo que falta. Y es verdad, hay muchas cosas por hacer. Pero para solucionarlas hay que ponerles el corazón y el empeño.

 

Anuncios

Un pensamiento en “LA CALLE Y LAS COSAS QUE NOS SEPARAN

  1. Liudmila tu artículo es la foto de cada uno de nuestros barrios, con todas sus características tan peculiares de los cubanos, pero siempre prontos para ayudar al vecino en lo que sea,ya pronto estaré por allá nuevamente, estoy terminando la misión en Brasil, saludos a Abdiel, un beso al bebé, un gran abarzo de Ale.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s