LIUBA MARÍA HEVIA: EMBAJADORA DE LA FELICIDAD

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Foto: Abdiel Bermúdez

Por Liudmila Peña Herrera

Verla cantar así, bajo el brillo místico de la luna en el holguinero Callejón de los Milagros; escucharla entonar los mismos temas con los que hemos crecido o nos hemos enamorado; temer que explote el pecho de emoción cuando nos miramos en los ojos húmedos de la eterna nieta artista cantándole al abuelo que pintó su infancia con un «verdor aceituna»… Escucharla sin «maquillajes» de estudio, sino a guitarra limpia, es como respirar aire puro. Sigue leyendo

LIGEROS DE EQUIPAJE

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Esta imagen, muchas veces, es la ilusión de quienes  ven partir a sus hijos y nietos a otras tierras detrás de otros empeños y oportunidades económicas. Foto: Tomada de Internet.

Por Liudmila Peña Herrera

Se van. Agitan la mano, dicen adiós y hasta sonríen. Todo es parte de un papel que se han impuesto interpretar para que no quede un mal sabor de despedida.

Han dicho adiós en unas cuantas ocasiones: antes de irse a la escuela al campo, de vacaciones a una provincia lejana, a la beca preuniversitaria, a la universidad, a la luna de miel… Pero este sabe a silenciosas lágrimas detrás del teléfono, a ausencias en las fotos de fin de año; se siente (al menos en uno de los dos bandos que agitan los brazos) como un desasosiego difícil de soportar. Son despedidas entre dos o más generaciones. Sigue leyendo

MUNDO DE PLASTILINA

Por Liudmila Peña Herrera

A veces, cuando me desentiendo de mis otros deberes como mamá, vuelvo a ser la chiquilla que algún día fui, o, incluso, la que nunca llegué a ser. Alex me transforma y hace magia con mis manos, con mis pensamientos, con su amor…
De niña, jamás pude inventar un mundo así, donde la imaginación y la realidad fuesen tan de la mano, que resultase difícil separarlas. Sigue leyendo

“ADORNARLE” LOS ROSTROS A CUBA

Alex y Martí

Por Liudmila Peña Herrera

La Bandera estaba allí, con los tres colores que ya Alex se sabe de memoria. Y había otros “rostros” conocidos para él: la estrella, Martí, el machete… Sigue leyendo

CUBA O EL COCODRILO VERDE

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Por Liudmila Peña Herrera

Hace poco, en medio de una fiesta de chicos, un psiquiatra infantil amigo nuestro nos explicaba que todavía faltan varios años para que Alex, nuestro hijo de dos años, comience a desarrollar lo que ellos llaman “preconceptos”, ideas medio verdaderas medio engañosas de la realidad que les circunda. También nos dijo que hay una zona abstracta a la que los adultos, por muy apegados a la niñez que seamos, nunca podremos invadir.

Pero esa misma noche, frente a la televisión donde daban el parte del tiempo, Alex gritó: “Mira, un cocodrilo”. Y señaló el mapa físico que presentaba la meteoróloga. Yo sonreí y pensé en sacarlo del error (para nuestra mente adulta) diciendo: “No, pipo, esa es Cuba”. Pero recordé que Cuba, para él, es la bandera tricolor que ondea en su círculo infantil o en cada asta que él persigue por todo Holguín, cada vez que lo sacamos a pasear. Sigue leyendo

FIDEL EN CASA

Fotos: Kaloian Santos Cabrera

Fotos: Kaloian Santos Cabrera

Liudmila Peña Herrera

No saben qué destino toma una lágrima cuando no se seca en la mejilla de una anciana. No pueden explicar a dónde va el amor de un niño cuando se pinta en la frente, en las mejillas, en los brazos… un nombre de guerrero. No comprenden qué sabor tendrá el adiós cuando se agitan las banderas del recuerdo o se enciende una vela para iluminar los caminos venideros. Quien no conoce por dentro a Cuba -o a los cubanos- no se atreve a abrirse el corazón y dejar que entre el aluvión de sentimientos que nos sobreviene.

Is this Fidel?”, me preguntó aquel suizo desconocido mirando al televisor y, de pronto, se puso a calcular en qué ciudad le alcanzaría el tiempo para presenciar el paso del cortejo fúnebre. “A great man”, me dijo el extranjero conmovido y se marchó diciendo “gracias” y tocándose el pecho con la palma abierta. Sigue leyendo

FIDEL: “LA ESTRELLA DE MI PATRIA”

20161128_111039Liudmila Peña Herrera

Cuando le pregunto -o le preguntan- cómo era Fidel, mi hijo levanta sus brazos todo lo que sus diecisiete meses le permiten, los abre ampliamente, y me señala el pecho en busca de la silueta que le enseñé hace dos días en mi pulóver blanco. “Fidel es Cuba”, dice el atuendo y aunque mi Alex no entiende qué pasa en las calles, me enorgullece que ya sepa que hubo un hombre que nos sobrepasaba en estatura y a quien queríamos tanto -así de grande- como a mamá o a papá.

Y aunque existan millones de anécdotas y haya personalidades en todo el mundo que puedan contar sobre sus hazañas, desempolvar recuerdos y hasta mostrar imágenes con su figura, nada puede ser tan especial y sincero como las palabras de un niño.

Ellos, desde su imaginación, hacen que a uno se le ensanche el pecho de esperanza y que toda la tristeza del mundo se convierta en maravilla.

Gracias a Guillermo Pérez Pérez le vi otro rostro al Comandante. Un rostro de banderas con su eterno verde olivo. Él, que se sueña pintando en el futuro, le agradece la posibilidad de “ver ondear las banderas tranquilamente, nosotros podemos cantar nuestro Himno Nacional. Yo siempre lo recordaré porque él siempre ha estado con nosotros en los momentos malos y buenos. Él es nuestro amigo. Nunca lo vamos a olvidar”.

Fidel está en las montañas que pintó Miguel Ángel González Calzadilla y que guardan el recuerdo de faroles y cartillas; en la estrella azul resplandeciente que dibujó el “chinito” Frank Ernesto Medrano Olive, quien no sabe bien qué quiere ser cuando sea grande -quizá chofer de avión, dice después de mucho pensarlo-, pero de lo que sí está seguro es de que Fidel es “la estrella de mi Patria”.

En el recuerdo infantil de los niños que pintan en la escuela Conrado Benítez, de la ciudad de Holguín, el guerrillero de la barba copiosa era un hombre que “hacía muchos discursos”. Por eso, Lía María Font Gaínza e Isabel Jiménez Ricardo lo plasman en sus hojas de cuerpo entero, en lo alto de una tribuna, pronunciando cualquiera de aquellos históricos discursos que ya se han hecho leyenda y que un día estudiarán ellas como parte de nuestra Historia. De lo que sí estoy segura es de que ellas tienen todas las razones para soñarse estomatóloga, cantante y hasta periodista.

Por eso, entiendo por qué Alain dibujó a Fidel “contento, mirando para la ciudad porque ve que la Revolución triunfó”.

En los colores de los niños de la “Conrado Benítez” vi el futuro de mi hijo. En la inquietud traviesa de Guillermo recordé la infancia del pequeño Fidel, allá en Birán, y otra vez me repetí que hay que pedirle socorro a los niños, para que desde su bondad y transparencia, nos cambien los días tristes en luminosos.

VENCEDOR DE LA UTOPÍA

Fidel: Hombre-Leyenda

Fidel: Hombre-Leyenda

Liudmila Peña Herrera

Hombre que nos miras desde el verde oscuro de la Sierra, no nos digas que te marchas, que vas en busca de otros universos revueltos u otras recónditas regiones que precisan de ti.

Hombre que señalas la luz desde tu estatura inmortal de joven guerrero, no desandes los caminos ya conquistados por tu estrella para descansar en la cima de tus noventa agostos bien plantados. Sigue leyendo