“YO VIVÍ MI CANCIÓN”

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Foto: Tomada de Juventud Rebelde

Del 10 al 12 de marzo se celebró en el habanero Teatro Nacional, el Concurso Cantándole al Sol, donde participaron cuatro niñas holguineras y una de ellas regresó a casa con el Premio Colateral de Interpretación. Con la pequeña artista ¡ahora! conversó en exclusiva.

Liudmila Peña Herrera

Si me lo hubiesen contado, juro – a mí que no me gusta jurar– que no lo hubiese creído. Parece como si el arte le surgiera desde un manantial. Desde el propio saludo, su postura, el rostro… todo. Usa palabras y conceptos que no dominan, generalmente, las niñas de once años. Sus ojazos verdes también hablan. Y si la dejan cantar… se gana el premio.

Así es Leidy Laura Zamora Pérez, estudiante de sexto grado, del seminternado Luis Peña, de Holguín. Ella resultó ganadora en el festival Cantándole al Sol, el cual se desarrolló en La Habana, del 10 al 12 de marzo. Sigue leyendo

MUNDOS EN MINIATURA

Liudmila Peña Herrera

Son como mundos en miniatura. Algunos con más o menos ribetes coloreados, pero mundos al fin. Muchos suelen tener nombres asombrosos como “Tacita de Oro”, “Casita Azucarada”, “Pequeño Volodia”… Cada uno, con un significado real y otro creado por la fantasía de sus pequeños habitantes.

Casi nadie debe acordarse del primer día en que pisó un universo mágico como esos, porque éramos tan chirriquiticos cuando fuimos presentados en la sociedad infantil que los recuerdos deben habérsenos quedado enredados entre los cabellos de las muñecas o las ruedas de los carros. Sigue leyendo

PROYECTO BEETHOVEN

Foto: Reynaldo Cruz

Liudmila Peña Herrera

Jueves, 30 de marzo. Teatro Eddy Suñol: bajan las luces. El violín “aclara” la Orquesta y la sala estalla en aplausos. Oreste Saavedra saluda, gira hacia los músicos y empina la batuta para que la Sinfónica de Holguín comience un viaje en el tiempo, a bordo del Proyecto Beethoven.
Algunos cierran los ojos y aguzan los sentidos para disfrutar una de las melodías de inicios del siglo XIX, la cual exigió de la orquesta una gran cantidad de recursos técnicos. Es la Cuarta Sinfonía de Beethoven, una obra finalizada en 1806, cuando el gran maestro tenía 36 años y se encontraba embargado por controversiales sentimientos amorosos.
Luego, los músicos, casi todos muy jóvenes, interpretan la Séptima Sinfonía, obra estrenada por Beethoven a los 43 años, cuando –según se cuenta– estaba tan sordo que no era capaz de percibir sus propios pasajes. Aun así, el escritor francés Romain Rolland aseguró que el maestro estaba “ebrio de poesía y de genio” cuando la compuso. Sigue leyendo

Alas Teatro: COLORES DE UN PAÍS EN UNA PIEZA DE TEATRO

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Por Liudmila Peña Herrera

Ni princesa, ni castillo de arena. Bugambil, la niña con nombre de flor, de tez tan clara como la luz del día, solo pidió un deseo al hada de verdad: que su abuela negra se convirtiera en una abuela blanca, para que dejara de sufrir a causa de los prejuicios de su maestra.

Nada tan sencillo y, a la vez, tan locuaz como este resumen del argumento de la obra “Como la noche y el día”, una versión del cuento del narrador Nelson Simón, a cargo del grupo pinareño Alas Teatro, con puesta en escena de Dorys Méndez. Sigue leyendo

INVITACIÓN A “VIVIR”

Por Liudmila Peña Herrera

A veces las palabras se tornan esquivas para describir la exquisitez de una obra de arte; pero cuando la propia creación conversa, explica, reflexiona… es como si de cada obra nacieran alas para esas palabras.

Tal sensación vino a mi mente frente a cada uno de los 45 cuadros de la exposición personal “Vivir”, de la artista granmense Guadalupe Palacios, quien la dejó inaugurada este jueves en el Centro Provincial de Arte. Sigue leyendo

Añeja 15 años

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Liudmila Peña Herrera

«¿Para qué gastarte 20 pesos en un bicitaxi? Anda, no seas boba, coge una “botella”. Una botellita la consigue cualquiera: párate en un espacio aislado, preferiblemente sin competidores —o mejor, sin competidoras bonitas—; extiende la mano, pon cara de desamparada y verás que la consigues», te aconsejan.

Y allá vas tú. Compruebas que la parada está hasta el tope y decides arriesgarte. Pasan dos, tres, cinco… carros llenos. Ahí viene uno, adviertes y adoptas la pose, pero es particular y la mujer «copiloto» te mira con cara de fiera. No te desanimas. Ves uno a lo lejos con chapa estatal. «Ese es el mío», te alientas, mas pasa de largo e, incluso, te deja los zapatos manchados de lodo. Sigue leyendo

FIDEL: “LA ESTRELLA DE MI PATRIA”

20161128_111039Liudmila Peña Herrera

Cuando le pregunto -o le preguntan- cómo era Fidel, mi hijo levanta sus brazos todo lo que sus diecisiete meses le permiten, los abre ampliamente, y me señala el pecho en busca de la silueta que le enseñé hace dos días en mi pulóver blanco. “Fidel es Cuba”, dice el atuendo y aunque mi Alex no entiende qué pasa en las calles, me enorgullece que ya sepa que hubo un hombre que nos sobrepasaba en estatura y a quien queríamos tanto -así de grande- como a mamá o a papá.

Y aunque existan millones de anécdotas y haya personalidades en todo el mundo que puedan contar sobre sus hazañas, desempolvar recuerdos y hasta mostrar imágenes con su figura, nada puede ser tan especial y sincero como las palabras de un niño.

Ellos, desde su imaginación, hacen que a uno se le ensanche el pecho de esperanza y que toda la tristeza del mundo se convierta en maravilla.

Gracias a Guillermo Pérez Pérez le vi otro rostro al Comandante. Un rostro de banderas con su eterno verde olivo. Él, que se sueña pintando en el futuro, le agradece la posibilidad de “ver ondear las banderas tranquilamente, nosotros podemos cantar nuestro Himno Nacional. Yo siempre lo recordaré porque él siempre ha estado con nosotros en los momentos malos y buenos. Él es nuestro amigo. Nunca lo vamos a olvidar”.

Fidel está en las montañas que pintó Miguel Ángel González Calzadilla y que guardan el recuerdo de faroles y cartillas; en la estrella azul resplandeciente que dibujó el “chinito” Frank Ernesto Medrano Olive, quien no sabe bien qué quiere ser cuando sea grande -quizá chofer de avión, dice después de mucho pensarlo-, pero de lo que sí está seguro es de que Fidel es “la estrella de mi Patria”.

En el recuerdo infantil de los niños que pintan en la escuela Conrado Benítez, de la ciudad de Holguín, el guerrillero de la barba copiosa era un hombre que “hacía muchos discursos”. Por eso, Lía María Font Gaínza e Isabel Jiménez Ricardo lo plasman en sus hojas de cuerpo entero, en lo alto de una tribuna, pronunciando cualquiera de aquellos históricos discursos que ya se han hecho leyenda y que un día estudiarán ellas como parte de nuestra Historia. De lo que sí estoy segura es de que ellas tienen todas las razones para soñarse estomatóloga, cantante y hasta periodista.

Por eso, entiendo por qué Alain dibujó a Fidel “contento, mirando para la ciudad porque ve que la Revolución triunfó”.

En los colores de los niños de la “Conrado Benítez” vi el futuro de mi hijo. En la inquietud traviesa de Guillermo recordé la infancia del pequeño Fidel, allá en Birán, y otra vez me repetí que hay que pedirle socorro a los niños, para que desde su bondad y transparencia, nos cambien los días tristes en luminosos.

SINFONÍA DE ÁNGELES PARA DOS CONCIERTOS

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Liudmila Peña Herrera

Dos horas antes, Dania Estévez le había dicho a su esposo que asistir a un concierto de música clásica sería el peor de los castigos. Pero luego, quizás sin entender bien por qué, la alegría seguía saltándole en el pecho y ella no paraba de aplaudir.

Frank Fernández no conoce a Dania Estévez. Y aunque los dos nacieron en Mayarí, el destino quiso que solo coincidieran en el primero de los dos conciertos que ofreció el músico esta semana en el teatro Comandante Eddy Suñol, de la ciudad de Holguín.

Dice el maestro que esa noche hubo varias cumbres: “Una de ellas fue en el segundo movimiento, en ‘el Mozart’. Ahí bajaron ángeles y duendes y se me unió la espiritualidad de la orquesta. Pero cuando pasamos a ‘La bella cubana’, lo que hicieron esos violines conmigo al piano fue espeluznante. Estaba tan feliz, que les dediqué el ‘Tema del amor’ a todas las personas decentes y de buen corazón. En ese momento habría como siete puestas de pie del teatro. Se me aguaron los ojos a mí y a un montón de gente. Después empezó el tema de presentación de ‘Tierra Brava’ y el público no paró de aplaudir, al punto de que hubo que tocarlo otra vez en el final. El concierto, por tanto, fue de esas cosas excepcionales que no se repiten”. Sigue leyendo