Desembarco por la libertad

 

Tomada de Juventud Rebelde

Por Liudmila Peña Herrera

Con el agua de la costa de Los Cayuelos hasta el pecho, los 82 hombres se abren paso a duras penas por el fondo fangoso y resbaladizo. Algunos –los más pequeños- apenas pueden respirar durante el avance.

Atrás han quedado los mareos, el hambre y el peligro de ser interceptados a bordo del pequeño yate. Atrás, la voz de Fidel Castro: “¡No podemos perder un hombre así, de ninguna manera!”, durante la lucha contra la noche y las aguas para rescatar a Roberto Roque, el expedicionario que cayó al mar desde el techo del puente, en estribor. Sigue leyendo