Pato con ínfulas de perro

Mi hermano y Chami, los dos en su niñez

Mi hermano y Chami, los dos en su niñez

Por Liudmila Peña Herrera

Era pequeñito cuando lo trajeron a casa. Un patito común que se robó la atención de casi toda la familia –y digo casi porque no me hacen mucha gracia los animales con plumas-. Mi hermano lo adoraba y no sé por qué extraña coincidencia, de un día a otro empezó a llamarse Chamizo, como un personaje peculiar de una telenovela cubana.

Chamizo para aquí y Chamizo para allá. De tanto llamarlo Chamizo –o Chami, cariñosamente- el pato adolescente empezó a entender por su nombre y cada vez que le llamábamos venía a respondernos con el CUAC CUAC más cómico que se haya visto.

Al Gaby (nuestro primo) le enamoró desde el principio, a tal punto, que nos robaba el pan del desayuno para alimentar al pato. Por su parte, mi hermano le hacía comer de su propia mano y hasta le besaba el pico.

Pensábamos que tenía más vidas que el gato, porque varias veces burló la muerte: por mordeduras de un perro, por atragantarse con pedazos de carne, por tristeza o desgano… y el pato, después de muchos cariños y unas cuantas vitaminas, siempre revivía. Sigue leyendo

Una gata… ¿madre adoptiva de perritos?

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Hijos de gata... no siempre maúllan

La naturaleza es pródiga en sucesos insospechados, y los animales son capaces de demostrar que el instinto maternal no es solo cosa de mujeres. Si usted lo duda, mire la foto que acompaña este trabajo periodístico, y verá a una gata amamantando a… ¡tres perritos! Sigue leyendo