LLAMADA DE EMERGENCIA

Por Liudmila Peña Herrera
Riiiiiiing riiiiiiing riiiiiiing. Riiiiiiing riiiiiiing riiiiiiing… El aparato insistía, pero en la oficina nadie se movía de sus asientos, como si cada tarea que desempeñaban hubiesen sido asuntos inaplazables, como si en ello les fuese la vida o no percibieran el reclamo de atención que alguien hacía desde detrás de otro teléfono.
Riiiiiiing… “¡Ya! Lo cojo yo, pero vayan haciendo un listado mental para turnarse el teléfono” –amenazó el brindado. “¿Dígame?” Del otro lado habló el director, quien molestísimo, se había arrepentido de la noticia que lo movía a llamar y en cambio anunció que movería el aparato para otra oficina. Sigue leyendo