La belleza del espíritu

Por Liudmila Peña Herrera
El fin del 2012, no trajo, como muchos auguraban, la gran explosión que determinaría el fin de nuestra época. Así que los cubanos decidimos celebrar, como de costumbre, el cierre de un ciclo de vida y el inicio de otro. Claro, cada cual festejó a su manera, y como pudo: dándole vuelta a la púa, con inmensas o sencillas reuniones familiares, tirando la casa por la ventana o sentado frente al televisor después de una cena tranquila.

Esto y el hecho de que al volver de mis vacaciones, colegas y amigos me han deseado un sinnúmero de buenos augurios, ha hecho que me detenga a pensar en la encrucijada que supone para todos la dicotomía entre el mundo espiritual y el mundo material. Sigue leyendo