Un encanto, la Atenas de Cuba

Fotorreportaje: Liudmila Peña Herrera

Agarrar la mochila, pomos con frijoles, bolsas con arroz, aceite y agendas. Hacer “ponina”, como decimos en Cuba, cuando recogemos dinero entre todos para un objetivo u objeto común, agarrar el tren o cualquier medio de transporte disponible y encontrarnos en el punto señalado…

Eso hemos hecho un grupo de blogueros y twitteros cubanos por nuestra propia cuenta y con el noble empeño de amistarnos más, compartir experiencias y conocer mejor nuestro país. No nos quedamos en las ciudades a admirar desde la tranquilidad y la comodidad del  hombre citadino, las bellezas de Cuba. Nos vamos a las lomas, a los montes, como aquellos barbudos de ayer, ahora no a libertar a la Patria, sino a pensar juntos cómo contribuir a que nuestro socialismo sea mejor.

No les dejo fotografías nuestras, sonrientes y entusiastas, sino algunas de las que capturé mientras las bellezas naturales y las riquezas de la historia nacional encantaban mi lente y emocionaban mis palabras.

Imagen

Uno de los objetos expuestos en el Museo de Girón, donde ocurrió el ataque mercenario y la posterior victoria del pueblo cubano

Imagen

Vista de la ciudad de Matanzas

Imagen

Una parte del proceso de hacer carbón, una de las actividades más frecuentes de los campesinos de la zona.

Imagen

Imagen

En la Cueva de los Peces, el salto del Cisne.

Imagen

La Cueva de los Peces es producto del paso del tiempo y los caprichos de la naturaleza. Una cueva a cielo abierto, donde se encuentran peces de mar, pues sus aguas son salobres.

Imagen

Una vista del Parque Nacional Salinas de Brito, en la Ciénaga de Zapata

Imagen

Los humedales son una de las características definitorias de la Ciénaga de Zapata

Imagen

En los humedales pueden encontrarse especies protegidas de la zona, como cocodrilos y flamencos.

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

Imagen

En Jagüeyes David no desafía a Goliat

Fotos: Edgar

Por  Liudmila Peña Herrera

Padre e hijo se ocupan de la finca con la dedicación de quienes traen la ganadería en la sangre. “¡Cuidao con el toro!”, grita Osvaldo a su progenitor, pero el otro actúa con la naturalidad de costumbre. Por fin, entre los dos logran meterlo del otro lado del corral y entonces, nos invitan a pasar a la parte que ha quedado vacía.

Así comienza la inusual entrevista, que tiene lugar en la finca Jagüeyes, muy cerca del mismo corazón del poblado de Cueto.

Entre el mugir de los 20 toros que conforman la ceba semintensiva, David García Blanco, ganadero de toda la vida, comienza a explicar el procedimiento: “Trancamos a los animales con 200 kilogramos para llevarlos hasta 450. Por la mañana los pastoreamos, por la tarde limpiamos la corraleta, y los alimentamos dos y tres veces al día”, asegura. Sigue leyendo