Matojo y la educación familiar

Por Liudmila Pena Herrera

No le hagas caso a lo que dice esa vieja”, le dice el padre y le premia con dos palmadas en el hombro, con la plena convicción de que el hijo no es tan fiero como lo pinta la profesora. “Exageraciones de quien no tiene problemas de los que ocuparse”, piensa y da por resuelto el problemilla, sin valorar la posibilidad de llamarla por teléfono o llegarse hasta la escuela. Y pasa el tiempo y pasa sin que el padre sepa si de verdad la “profe” es tan vieja, si tiene razones para tantas quejas o su hijo es un verdadero “santito”.

Bah, yo no hago caso a lo que dice esa vieja”, repite este Matojo adolescente de carne y hueso, mientras se saca la camisa por fuera, se baja el pantalón, exhibe los calzoncillos y entre un desmán y otro se va achicando en medio del aula, entre el resto de sus compañeros que miran la pizarra. Sigue leyendo