CELIA, HURACÁN Y BRISA

cuba-celia-sanchez

Por Liudmila Peña Herrera

Voy a escribirle a Celia. No para que remiende o teja para mí algún camino de soluciones, como solía hacer antaño. Ni para construirle un pedestal a la mujer que prefirió escalar las cimas llevando a cuestas el dulce honor y el peso centenario de un Apóstol.

Tampoco espero que responda. Porque voy a escribirle por el gusto del recuerdo o, mejor, del redescubrimiento de una de las joyas de la Revolución, de esas a las que el tiempo no tiñe de manchas, y de las que el pueblo puede que no hable tanto, pero siguen allí, envueltas en la mejor de las anécdotas, con el mismo valor –o más– que cuando nació para la Isla “la más auténtica flor”, la madre adoptiva de cientos de cubanos. Sigue leyendo

¿Y cómo voy dentro de esta carta?

En marzo de 1895, José Martí, desde Cabo Haitiano, escribió a la joven María Mantilla una preciosa y conmovedora carta. No hay dudas de que el Maestro dominaba el lenguaje y la inspiración como el mejor de los cubanos. A veces nos dan ganas de imitarlo a quienes adoramos las letras, pero eso es imposible.

Por el significado de este fragmento, lo regalo a alguien muy especial. Espero que acorte las distancias. Sigue leyendo