Astucias de un caminante

Fotos: Tomadas de Cubadebate

Fotos: Tomadas de Cubadebate

Por Liudmila Peña Herrera

No, no, no, yo ahí no me subo. Hace tiempo que no monto guagua ni camioneta por gusto”, me dijo con la más completa tranquilidad aun cuando la hora apremiaba. “Pero…”, intento insistirle. “Ya te dije que no. A mí me sube la presión y yo no puedo alterarme”.

Me ocurrió hace unos añitos en la “caliente” ciudad de Santiago de Cuba. El muchacho caminaba todos los días a donde tuviera que ir, y lo hacía bien rápido: “así hasta fortalezco el corazón”, justificaba.

En aquel momento lo entendí como obstinación o capricho de alguien que quería pasar por diferente. Pero ahora, cada vez que el reloj apremia y la parada llena de gente me dice: “la guagua no va a aparecer, y si aparece, o empujas o te quedas”, empiezo a sentirme obstinada y caprichosa. Sigue leyendo

Holguín, ¿la tierra más hermosa?

Fotos: Elder Leyva

Fotos: Elder Leyva

Liudmila Peña Herrera

No hay que intimar demasiado con el holguinero para darse cuenta de que cada uno de ellos vive orgulloso de su tierra, porque es un sentimiento que se respira en el aire, que se nota en sus gestos, en cada defensa a ultranza que realizan cuando emergen comparaciones inevitables con otros territorios del país sobre aspectos de la vida cotidiana.

Yo que apenas soy una más entre los tantos hijos adoptivos de esta tierra, no puedo explicar cuándo comenzó a gestarse este amor por las auténticas calles rectísimas, los amplios parques, la manera distintiva de expresión popular y otras tantas riquezas que guarda esta zona del oriente del país.

No puedo recordarme soñando mi primer amor entretenida en alguna calle de la ciudad, ni atesora mi infancia alguna morada inolvidable donde impulsé mis primeros pasos. No fue Holguín la cuna que meció mis primeros sueños. Sigue leyendo

Un encanto, la Atenas de Cuba

Fotorreportaje: Liudmila Peña Herrera

Agarrar la mochila, pomos con frijoles, bolsas con arroz, aceite y agendas. Hacer “ponina”, como decimos en Cuba, cuando recogemos dinero entre todos para un objetivo u objeto común, agarrar el tren o cualquier medio de transporte disponible y encontrarnos en el punto señalado…

Eso hemos hecho un grupo de blogueros y twitteros cubanos por nuestra propia cuenta y con el noble empeño de amistarnos más, compartir experiencias y conocer mejor nuestro país. No nos quedamos en las ciudades a admirar desde la tranquilidad y la comodidad del  hombre citadino, las bellezas de Cuba. Nos vamos a las lomas, a los montes, como aquellos barbudos de ayer, ahora no a libertar a la Patria, sino a pensar juntos cómo contribuir a que nuestro socialismo sea mejor.

No les dejo fotografías nuestras, sonrientes y entusiastas, sino algunas de las que capturé mientras las bellezas naturales y las riquezas de la historia nacional encantaban mi lente y emocionaban mis palabras.

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Uno de los objetos expuestos en el Museo de Girón, donde ocurrió el ataque mercenario y la posterior victoria del pueblo cubano

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Vista de la ciudad de Matanzas

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Una parte del proceso de hacer carbón, una de las actividades más frecuentes de los campesinos de la zona.

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En la Cueva de los Peces, el salto del Cisne.

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La Cueva de los Peces es producto del paso del tiempo y los caprichos de la naturaleza. Una cueva a cielo abierto, donde se encuentran peces de mar, pues sus aguas son salobres.

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Una vista del Parque Nacional Salinas de Brito, en la Ciénaga de Zapata

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Los humedales son una de las características definitorias de la Ciénaga de Zapata

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En los humedales pueden encontrarse especies protegidas de la zona, como cocodrilos y flamencos.

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PRESERVAR LA MAGIA DE HOLGUÍN

Fotos: Elder Leyva

Fotos: Elder Leyva

Por Liudmila Peña Herrera

Camino por las calles. Miro las edificaciones, la gente, como buscando algo nuevo entre tanta cotidianidad. Me dejo impresionar por lo que veo. Escudriño experiencias detrás de cada gesto. Y siempre llego a casa con alguna idea nueva de lo que es y significa Holguín para su gente.
Es fácil para mí, por no haber nacido en esta tierra, verla desprovista de apasionamientos que enceguecen. Recorrerla intentando aprehenderla poco a poco, sin saberme conocedora de cada espacio o detalle. Y eso no indica que no la ame tanto como cualquiera de sus hijos legítimos. A veces nos acostumbramos a los lugares y dejamos de ver cómo se renuevan o envejecen.
Y Holguín es de esos sitios que en Cuba siempre han marcado la diferencia. Escribo esto y pienso en los amigos de todo el país que adoran la rectitud de sus calles, la cultura que emana del lugar más insospechado, la educación y modernidad de su gente, los espacios que la hacen única en el mundo. Un colega habanero hasta juró mudarse para Holguín si el amor se cruzaba con él por nuestras calles. Sigue leyendo