¿Tiempos de tolerancia?

Por Liudmila Peña Herrera
Una amiga me contó hace poco lo mal que se sintió durante sus años de preuniversitario y universidad y yo no entendí nada. Con todos los éxitos que obtuvo, no podía comprender que la hubiese pasado mal y que, para colmo, nunca hubiese dicho ni una palabra.
“Es que yo era un bicho rarísimo”, me dijo. ¿Bicho raro?, pregunté. Y ella se puso a explicar que mientras todas sus compañeras habían tenido relaciones sexuales, faltaban a clases porque la diversión de la noche anterior se había extendido hasta la madrugada, de vez en cuando se jugaban una mala broma con los profesores y decían mentiras a diestra y siniestra, a ella le decían “la santita”, “mojigata”, se burlaban y la ignoraban porque no se parecía al resto del grupo. Sigue leyendo