La oportunidad de Martha

 

Foto: Liudmila


Por Liudmila Peña Herrera

A la vuelta de casi 50 años, Martha Martínez Mulet vuelve a hojear el álbum de sus fotos de nupcias, donde también guardó los recuerdos de su época de alfabetizadora. Tenía 17 años cuando Fidel Castro llamó a los primeros maestros voluntarios para desarrollar la Campaña de Alfabetización en Cuba.

Cuando ocurre el llamado de Fidel, mi único pensamiento fue que si no había ayudado a la Revolución antes, vendiendo bonos o participando en actividades directas para lograr la liberación de mi país antes de 1959, esa era mi oportunidad. Por eso, me presenté al llamado”, cuenta esta holguinera de 68 años. Sigue leyendo

Manuel Ascunce: maestro de dignidad

El joven Manuel Ascunce y su alumno, el campesino Pedro Lantigua

Por Liudmila Peña Herrera

Era alguien desconocido para mí, apenas un nombre pintado a la entrada de la escuela, con una insignia de lápiz y cartilla descoloridos como compañía. Yo tenía seis o siete años y ninguna idea de lo que era el “sacrificio” y la “inmortalidad”. Pero aquella tarde de fecha ya escondida en los vericuetos de mi memoria, la bibliotecaria contó la historia.

Nos habló de “alfabetización”, de la “obra revolucionaria” y sobre los “bandidos que querían destruirla”. Fue una tarde diferente, y aunque no entendimos todo, porque hay cosas que para aprenderlas es necesario vivirlas, nos fuimos de la escuela con una clase de historia que nunca olvidaríamos. Porque nos tocaba de cerca y era parte de nuestra propia cotidianidad. Sigue leyendo

La firma de Fidel

Por Liudmila Peña Herrera

“Mañana soy yo quien va a conversar con Fidel”, le aseguró Esther a Mayelín, su compañera de trabajo. Fotos: Abdiel Bermúdez

Durante las pocas horas que durmió antes de la mañana en que el máximo líder de la Revolución visitaría la escuela primaria 6 de agosto, de Birán, la maestra soñó que conversaba con el Comandante.

“Cuando llegó Fidel, yo estaba impartiendo clases en el aula de 5to B. Todo permanecía normal, como si no pasara nada. Entonces entró él, saludando a todos con una sonrisa. En silencio, miró la pizarra detenidamente y preguntó: ‘¿Usted fue quien escribió eso?’” Sigue leyendo