Aló periodista ¿nuevo virus en red?

Por Liudmila Peña Herrera

No puedo decir que deteste Facebook porque, como buena amante de las tecnologías de la información y las comunicaciones,  me sentí atraída por la página y sus propuestas hace algún tiempo atrás. Pero pasados los primeros encantos, luego de varias “citas” con el “sitio”, como sucede con algunos amantes, comencé a verle la cara oculta, más allá del intercambio con amigos reales y virtuales.

En lo personal, celebro la idea de contactar con cibernautas disímiles sin importar región, raza o idioma; pero más allá del chisme público, contado y recontado (o compartido y vuelto a compartir) y de las violaciones de la seguridad de sus usuarios (también denunciadas en otros artículos desde sitios diversos), lo que más me molesta es la intromisión de cualquier persona en asuntos donde solo el usuario debería ser decisor.

Me refiero a la inclusión en grupos donde no pedimos unirnos, que nada tienen que ver con nuestras ideas y principios. Ahora mismo, acabo de borrarme de cerca de 15 de estos grupos. Pero cada vez que a alguien se le ocurre, ahí estoy figurando entre “guevaristas”, universitarios de este u otro tipo, “Argos” de aquí y de allá… Irónicamente, si me descuido, puedo militar “aparentemente” en bandos de derecha, izquierda, del medio y hasta del espacio. Porque no nos preguntan si queremos ser parte, y entonces sucede que somos “parte y juez”.

El último de estos es el recién conformado Aló Periodista, presentado con la foto de una colega: Mildred Legrá Colón, por lo cual, muchos de los reporteros cubanos ni se han dado por enterados de lo que propugnan sus verdaderos administradores: “Este grupo ha sido creado con el afan de que cualquier persona , sea gusano o comunistoide pueda comunicarse con cualquier periodista fanatico y paranoico de la isla y expresarle sus puntos de vista , sus preocupaciones , sus dudas y hasta sus condolencias”. (Nota: No me responsabilizo por las faltas de ortografía). Sigue leyendo

¿Quién dice que no se puede atrapar la luna?

Tomada de Facebook

Por Liudmila Peña Herrera

Terminada mi primera pasión por el Facebook (como los primeros amores sin control, a los que a veces ni conocemos bien, y solo cuando descubrimos sus defectos, queremos echar tierra encima, tal y como hacen los gatos), conservo la alegría de encontrar bellas imágenes y algunas conversaciones interesantes.

Pero esta mañana, no he podido dejar de “robarme” esta imagen, compartida por Luciano Gaggia, porque siempre he tenido el sueño de atraparla, esconderla en alguna caja de regalo, transportarla a algún sitio seguro, lejos de ojos inquietos, hasta que llegue el momento de ofrecerla, en mágica ceremonia de amor, más allá de la luz del día.

Ahora: periodismo de rojo y negro

El XI Festival de la Prensa Escrita, junto al aniversario 49 del semanario ¡ahora!, de Holguín, trajo para sus redactores satisfacciones y retos

Obligados a examinarse por dentro con visión crítica y desprejuiciada, por estos días, compartieron espacio con lectores y colaboradores para perfeccionar el trabajo de la prensa holguinera

Todos los miembros de ¡ahora! que visitaron Birán. Foto: Javier Mola

Por Liudmila Peña Herrera

“Sólo quien sabe de periodismo, y de lo costoso
del desinterés, puede estimar de veras la energía,
la tenacidad, los sacrificios, la prudencia, la fuerza de
carácter que revela la aparición de un diario honrado y libre”.
José Martí

Cada vez que la mágica estela de una edición del periódico comienza a extinguirse, casi al tiempo que amanece los sábados; cada vez que dejamos algunos pequeñísimos pedazos de nosotros entre las ocho páginas del semanario ¡ahora!  y nos marchamos a casa en medio de la madrugada, porque ya el periódico está a merced de las tintas de la rotativa del Poligráfico; recuerdo una de las primeras lecciones de periodismo brindadas por el antiguo profesor de la Universidad de Oriente: “esta es la única profesión que publica sus propios errores”.

Es difícil y emocionante correr el riesgo continuamente, como las adolescentes tras los amores prohibidos. Aquí no nos está permitido equivocarnos, lo cual no quiere decir que no lo hagamos. Porque los periodistas no somos dioses, ni tenemos todas las verdades en un librero, para consultarlas cada vez que sea posible. Por eso, cuando esta publicación de rojo y negro, como la insignia del Movimiento 26 de Julio, celebra su cumpleaños 49, toda experiencia es insuficiente si se trata de señalar nuestras deficiencias y escuchar las opiniones de los lectores en busca de asumir nuevos retos y fortalecer la práctica periodística, siempre del lado de la Revolución Cubana. Sigue leyendo