FIDEL EN CASA

Fotos: Kaloian Santos Cabrera

Fotos: Kaloian Santos Cabrera

Liudmila Peña Herrera

No saben qué destino toma una lágrima cuando no se seca en la mejilla de una anciana. No pueden explicar a dónde va el amor de un niño cuando se pinta en la frente, en las mejillas, en los brazos… un nombre de guerrero. No comprenden qué sabor tendrá el adiós cuando se agitan las banderas del recuerdo o se enciende una vela para iluminar los caminos venideros. Quien no conoce por dentro a Cuba -o a los cubanos- no se atreve a abrirse el corazón y dejar que entre el aluvión de sentimientos que nos sobreviene.

Is this Fidel?”, me preguntó aquel suizo desconocido mirando al televisor y, de pronto, se puso a calcular en qué ciudad le alcanzaría el tiempo para presenciar el paso del cortejo fúnebre. “A great man”, me dijo el extranjero conmovido y se marchó diciendo “gracias” y tocándose el pecho con la palma abierta. Sigue leyendo

FIDEL: “LA ESTRELLA DE MI PATRIA”

20161128_111039Liudmila Peña Herrera

Cuando le pregunto -o le preguntan- cómo era Fidel, mi hijo levanta sus brazos todo lo que sus diecisiete meses le permiten, los abre ampliamente, y me señala el pecho en busca de la silueta que le enseñé hace dos días en mi pulóver blanco. “Fidel es Cuba”, dice el atuendo y aunque mi Alex no entiende qué pasa en las calles, me enorgullece que ya sepa que hubo un hombre que nos sobrepasaba en estatura y a quien queríamos tanto -así de grande- como a mamá o a papá.

Y aunque existan millones de anécdotas y haya personalidades en todo el mundo que puedan contar sobre sus hazañas, desempolvar recuerdos y hasta mostrar imágenes con su figura, nada puede ser tan especial y sincero como las palabras de un niño.

Ellos, desde su imaginación, hacen que a uno se le ensanche el pecho de esperanza y que toda la tristeza del mundo se convierta en maravilla.

Gracias a Guillermo Pérez Pérez le vi otro rostro al Comandante. Un rostro de banderas con su eterno verde olivo. Él, que se sueña pintando en el futuro, le agradece la posibilidad de “ver ondear las banderas tranquilamente, nosotros podemos cantar nuestro Himno Nacional. Yo siempre lo recordaré porque él siempre ha estado con nosotros en los momentos malos y buenos. Él es nuestro amigo. Nunca lo vamos a olvidar”.

Fidel está en las montañas que pintó Miguel Ángel González Calzadilla y que guardan el recuerdo de faroles y cartillas; en la estrella azul resplandeciente que dibujó el “chinito” Frank Ernesto Medrano Olive, quien no sabe bien qué quiere ser cuando sea grande -quizá chofer de avión, dice después de mucho pensarlo-, pero de lo que sí está seguro es de que Fidel es “la estrella de mi Patria”.

En el recuerdo infantil de los niños que pintan en la escuela Conrado Benítez, de la ciudad de Holguín, el guerrillero de la barba copiosa era un hombre que “hacía muchos discursos”. Por eso, Lía María Font Gaínza e Isabel Jiménez Ricardo lo plasman en sus hojas de cuerpo entero, en lo alto de una tribuna, pronunciando cualquiera de aquellos históricos discursos que ya se han hecho leyenda y que un día estudiarán ellas como parte de nuestra Historia. De lo que sí estoy segura es de que ellas tienen todas las razones para soñarse estomatóloga, cantante y hasta periodista.

Por eso, entiendo por qué Alain dibujó a Fidel “contento, mirando para la ciudad porque ve que la Revolución triunfó”.

En los colores de los niños de la “Conrado Benítez” vi el futuro de mi hijo. En la inquietud traviesa de Guillermo recordé la infancia del pequeño Fidel, allá en Birán, y otra vez me repetí que hay que pedirle socorro a los niños, para que desde su bondad y transparencia, nos cambien los días tristes en luminosos.

VENCEDOR DE LA UTOPÍA

Fidel: Hombre-Leyenda

Fidel: Hombre-Leyenda

Liudmila Peña Herrera

Hombre que nos miras desde el verde oscuro de la Sierra, no nos digas que te marchas, que vas en busca de otros universos revueltos u otras recónditas regiones que precisan de ti.

Hombre que señalas la luz desde tu estatura inmortal de joven guerrero, no desandes los caminos ya conquistados por tu estrella para descansar en la cima de tus noventa agostos bien plantados. Sigue leyendo

BIRÁN, DE UNA SOLA VEZ

Fotos: Liudmila Peña y Abdiel Bermúdez

Visitar el sitio donde nacieron Fidel, Raúl y sus hermanos, conocer las interioridades de la familia donde se gestaron las primeras ideas de los líderes de la Revolución, es un privilegio que poseemos los cubanos

El primer viaje a Birán fue la solución de un sueño y el comienzo de otro

Por Liudmila Peña Herrera

I El camino

A Birán es mejor llegar a pie”, acordamos y burlamos la suerte de contar con un ómnibus que nos llevaría sin tropiezos al pequeño pueblo donde cada habitante tiene una historia distinta sobre Fidel. Está quien le vio de lejos y no se atrevió a pedirle el abrazo añorado, el que le apretó la mano en franco gesto de admiración, la pequeña que guarda como en un baúl sagrado los versos que le recitó, y hasta quien sabe de cerca muchas anécdotas poco contadas, gracias a algún abuelo o padre, antiguo alumno de la escuelita rural mixta número 15 donde estudió de niño Fidel Castro.

Partimos de Holguín en un transporte rumbo a “Caballería”, una intersección que propone tres caminos: de espaldas al punto de embarque, a la derecha, se encuentra el que nos ha conducido desde la ciudad holguinera; a la izquierda, la carretera que lleva a Cueto, Mayarí, Sagua de Tánamo y Moa. Al frente, la vía invita al forastero a varios pueblitos cercanos a la carretera, que termina a unos cuantos kilómetros en la ciudad de Santiago de Cuba, hacia donde va el camión que abordamos. No permaneceremos mucho en este transporte, pues la entrada a Birán está a una distancia poco considerable de “Caballería”. Nos bajamos.

Ya estamos llegando”, pienso mientras tomo un poco de agua y busco con la vista algún arbusto para protegerme del sol. “¿Está muy lejos el pueblo de Birán?, pregunto a unos lugareños, esperando una respuesta negativa. “Más o menos”, nos dicen. Y ya estoy pensando proponer la caminata cuando nuestros interlocutores acotan: “Pero a pie todavía es bastante lejos”. Suspiro, suelto un chiste sobre la buena suerte y me siento en una piedra para esperar que pase algún carro.

No han transcurrido cinco minutos cuando mi compañero para una camioneta que va para el mismo pueblo por cuestiones de trabajo. Allá vamos, agarrados a los barrotes de la parte trasera, casi aguantando la respiración porque la velocidad es mucha y el viento nos oprime la piel. A ambos lados de la carretera, el verde limpia la mirada.

Muchas gracias, compadre”, dice mi compañero al chofer, mientras cargo la mochila y nos disponemos a continuar marcha. Estamos en el pueblo, pero aún faltan un par de kilómetros para llegar a la finca. Sigue leyendo

EDGAR, UN HALO DE LUZ

Foto: Liudmila


Este 2012 el semanario local ¡ahora! cumplirá su medio siglo de existencia. Muchas son las historias y experiencias que guardan sus trabajadores más antiguos. Entre ellos, se cuentan las vivencias de uno de sus fotógrafos, Edgar Batista Pérez, quien ha capturado imágenes dentro y fuera de Cuba Sigue leyendo

ALGO MÁS QUE SOÑAR

50 aniversario de la Campaña de Alfabetización

A medio siglo de una de las victorias más trascendentales de la Revolución Cubana, la declaración de la Isla como Territorio Libre de Analfabetismo, las anécdotas parecen tomadas de alguna historia de ficción, pero los hechos delatan todo el humanismo que impulsaba la Campaña

Foto: Tomada de Juventud Rebelde

Por Liudmila Peña Herrera

En La Habana, la Plaza ardía en emociones compartidas: las manos, una misma ovación; los labios, un mismo nombre, y las miradas se fundían en un solo ser. “¡Adelante, compañeros…!”, impulsaba el líder investido con el traje de todo un pueblo victorioso. “¡(…) a hacerse maestro, a hacerse técnico, a hacerse médico, a hacerse ingeniero, a hacerse intelectuales revolucionarios!”, iluminaba Fidel en medio de miles de aplausos.

Entre la multitud de jóvenes que lo escuchaban enardecidos, ni Mariana, Martha, María Julia, Orestes, Amalia o tantos otros adolescentes, jóvenes y adultos, conocían de las experiencias de los compañeros que estaban a su lado; pero la victoria en una lucha común los juntaba. Fidel hablaba y ellos veían ondear la inmensa bandera roja de franja blanca y letras azules que proclamaba el cumplimiento de un sueño y la esperanza de un futuro mejor para Cuba. Sigue leyendo

La oportunidad de Martha

 

Foto: Liudmila


Por Liudmila Peña Herrera

A la vuelta de casi 50 años, Martha Martínez Mulet vuelve a hojear el álbum de sus fotos de nupcias, donde también guardó los recuerdos de su época de alfabetizadora. Tenía 17 años cuando Fidel Castro llamó a los primeros maestros voluntarios para desarrollar la Campaña de Alfabetización en Cuba.

Cuando ocurre el llamado de Fidel, mi único pensamiento fue que si no había ayudado a la Revolución antes, vendiendo bonos o participando en actividades directas para lograr la liberación de mi país antes de 1959, esa era mi oportunidad. Por eso, me presenté al llamado”, cuenta esta holguinera de 68 años. Sigue leyendo

Yo quería ser una “Conrado Benítez”

Por Liudmila Peña Herrera

Muchos años después, cuando la responsabilidad de verificar el desarrollo de la Universalización en la provincia de Holguín la llevó a la misma tierra que había pisado cuando apenas contaba con 12 años, Amalia Teresa Ricardo cayó en cuenta de las trampas del tiempo.

Por más que se empeñó en hallar el camino que conducía al barrio de Rey, en el municipio de San Germán, la línea del ferrocarril y la carretera, que en aquel entonces sirvieron de punto de referencia para sus padres durante la primera visita, no pudo encontrarlos. Sigue leyendo