GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ: LOS GENIOS NO ENTIENDEN DE MUERTES

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Por Liudmila Peña Herrera

Vuelan cientos de mariposas amarillas. Dicen que va con ellas el Mago, el soñador de otras historias no tan lejanas ni tan ajenas. Cuentan que murió el Gabo: el novio de Mercedes, el amigo de Fidel, el periodista, el “trenzador” de palabras más maravilloso que encontré en mi adolescencia, el escritor que una vez y para siempre soñamos con ser.

Yo no sé si será cierto. Si de verdad se desvistió de personaje y dijo adiós con su sonrisa bonachona. Habrá que correr a abrir sus libros, a ver si salta de ellos, sonríe y nos dice que todo ha sido parte de una broma, que habrá Gabo para rato. Que los genios no entienden de muertes.

GIBARA EN EL MONCADA

Armelio Ferraz Pellicer

Por Liudmila Peña Herrera

Santiago de Cuba, 26 de julio de 1953. Domingo. Tocan a la puerta. Preguntan. No es aquella la casa. Siguen. Con un poco de suerte la encuentran. Abre la prima Teresa medio somnolienta aún y los hace entrar.

A lo lejos se habían escuchado fuegos artificiales. ¿O serían disparos? A poca gente se le ocurre: lo más natural es que en medio de carnavales haya colores explotando en el aire, no “soldados que se fajen en el Moncada”. Dos de los Ferraz Pellicer explican a la prima algunas cuestiones; no todas, claro. Ella teme y no los deja salir a la calle.

Alejandro Ferraz Pellicer

Atrás ha quedado Alejandro, el menor de los tres de esa familia gibareña que se enroló en las acciones. Los otros ven cómo cae el hermano bajo el fuego de la ametralladora enemiga, pero la orden es retroceder y después de varias escaramuzas logran escapar. La prima llora. Santiago hierve.

Mientras, Alejandro, quien simplemente se había arrojado del carro cuando presintió los disparos, ya se aleja del cuartel; sano, mas no salvo aún. Mientras camina por la calle Garzón va quitándose poco a poco el uniforme del cuerpo de militares batistianos y lo va arrojando a donde puede. Suerte que aquel le había quedado grande y la sugerencia de una de las compañeras de acción casi le salvaba la vida: “Déjate ropa por debajo para que te ajuste mejor”, le había dicho. Sigue leyendo

Diario de una alfabetizadora cubana

Muchas son las historias de holguineros que participaron en la Campaña de Alfabetización. Este relato está basado en las declaraciones de Sonnia Labrada y fragmentos de su diario original, escrito entre el 17 de abril y los días posteriores al 22 de diciembre de 1961, fecha en la que se declaró a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo.

Por Liudmila Peña Herrera

La protagonista, vestida con el uniforme completo de brigadista (Cortesía de la entrevistada)

Diciembre 18, 1961, Año de la Educación. Sentada en el suelo, mientras escribo, balanceo los pies por entre las barras metálicas del tren. Parece como si fuéramos en un ciempiés con sombrero de guano, porque estos vagones se utilizan para transportar caña. Ahora están acondicionados con bancos de madera y techo de pencas para taparnos del sol.

A ambos lados de la vía, los campesinos agitan las cartillas entre sonrisas, como si quisieran acompañarnos a La Habana para desfilar con nosotros. Sigue leyendo