MUNDO DE PLASTILINA

Por Liudmila Peña Herrera

A veces, cuando me desentiendo de mis otros deberes como mamá, vuelvo a ser la chiquilla que algún día fui, o, incluso, la que nunca llegué a ser. Alex me transforma y hace magia con mis manos, con mis pensamientos, con su amor…
De niña, jamás pude inventar un mundo así, donde la imaginación y la realidad fuesen tan de la mano, que resultase difícil separarlas. Sigue leyendo

El mejor de los tíos

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Este es uno de sus besos, para mí.

Por Liudmila Peña Herrera

Cuando yo nací mi tío aún no había planificado tener hijos: demasiado pronto para él y suerte para mí, porque así tuve la primacía de su cariño. Casi no tengo recuerdos de su rostro o de cómo nos veíamos juntos, a no ser por las fotos de mis cumples, cuando los dos sonreíamos a su propia cámara. Supongo que tras la lente, apenas por un instante, estaría mi papá, porque la cámara era de ese tío apasionado por las imágenes, tanto como yo por las letras, aunque mucha de esa pasión por la fotografía también yo la heredé de él.

Hay una escena inolvidable en nuestra historia familiar que me marcó de por vida: sentados a la mesa, todos comían mientras yo jugaba con una amiguita. Algo quería yo que ella hiciera y como no quiso, le dije:”Ah, dale, no seas ‘pendeja'”. Supongo que había escuchado el término en alguna parte, pero hoy, cuando lo repienso, lo siento extraño también: palabra fea en boca de una muchachita.

Él, muy serio, me hizo llegar junto a él y su mirada casi me mata: “¡Que no te vuelva oír yo esa palabra horrible, que no te oiga!”. Y créanlo, con aquella amenaza de mi tío, jamás he vuelto a poner semejante palabra en mi vocabulario.

Gracias a él creí en la magia de los dibujos que viajan en carta por toda la isla, hasta llegar a la capital, para desdoblarse en besos; gracias a él repensé muchas cosas antes de decirlas y he aprendido cómo se construye una familia desde el amor y el cuidado de no estropear la semilla.

Ahora ya tiene más sobrinos y todos le adoran como yo, y nadie se pone celoso, creo. Porque mi tío siempre ha sido tan parecido a mi abuelo como para saber escucharnos, aunque detrás venga la sacudida del regaño. Claro, ahora ya tiene a su propio príncipe y a su princesita. Ah, y a la jefa del grupete, claro. Pero aunque ya es papá, sigue siendo el mejor tío de entre todos los tíos: lo cual no se logra tan fácil: así porque lo diga la genética. Yo creo que tiene que ver más con ese concepto de la empatía y el cariño. Hoy es su cumple y como la tecnología nos juega malas pasadas, le dejo mi pequeño regalito, colgado en este sitio.

Un encanto, la Atenas de Cuba

Fotorreportaje: Liudmila Peña Herrera

Agarrar la mochila, pomos con frijoles, bolsas con arroz, aceite y agendas. Hacer “ponina”, como decimos en Cuba, cuando recogemos dinero entre todos para un objetivo u objeto común, agarrar el tren o cualquier medio de transporte disponible y encontrarnos en el punto señalado…

Eso hemos hecho un grupo de blogueros y twitteros cubanos por nuestra propia cuenta y con el noble empeño de amistarnos más, compartir experiencias y conocer mejor nuestro país. No nos quedamos en las ciudades a admirar desde la tranquilidad y la comodidad del  hombre citadino, las bellezas de Cuba. Nos vamos a las lomas, a los montes, como aquellos barbudos de ayer, ahora no a libertar a la Patria, sino a pensar juntos cómo contribuir a que nuestro socialismo sea mejor.

No les dejo fotografías nuestras, sonrientes y entusiastas, sino algunas de las que capturé mientras las bellezas naturales y las riquezas de la historia nacional encantaban mi lente y emocionaban mis palabras.

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Uno de los objetos expuestos en el Museo de Girón, donde ocurrió el ataque mercenario y la posterior victoria del pueblo cubano

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Vista de la ciudad de Matanzas

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Una parte del proceso de hacer carbón, una de las actividades más frecuentes de los campesinos de la zona.

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En la Cueva de los Peces, el salto del Cisne.

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La Cueva de los Peces es producto del paso del tiempo y los caprichos de la naturaleza. Una cueva a cielo abierto, donde se encuentran peces de mar, pues sus aguas son salobres.

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Una vista del Parque Nacional Salinas de Brito, en la Ciénaga de Zapata

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Los humedales son una de las características definitorias de la Ciénaga de Zapata

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En los humedales pueden encontrarse especies protegidas de la zona, como cocodrilos y flamencos.

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