Un combatiente, en DESOFT

Por Liudmila Peña Herrera

Foto: Edgar Batista

Otra vez, el revólver le apunta derecho a la cabeza, como si el enemigo invisible no desistiera en la empresa asesina. Cual película de acción, se despierta sudoroso, aliviado por salir de la pesadilla.

Tomás Vidal trabaja en DESOFT (Empresa Nacional de Software). Quien lo mira, detrás de un buró repleto de documentos, bien provisto de la técnica necesaria para su labor, jamás lo imaginaría con el fusil FAL a cuestas, mientras dejaba jirones de ropa y piel en el terreno escabroso de Playa Larga, para defender nuestra soberanía. Sigue leyendo