El tiempo atrás…

Más o menos así era yo. Pero esta niña es más hermosa, aunque se me parece, eh?

Más o menos así era yo. Pero esta niña es más hermosa, aunque se me parece, eh?

Por Liudmila Peña Herrera

De pequeña quería ser maestra, cuidadora de círculo infantil, escritora, defensora del medio ambiente, ajedrecista, cocinera… Nunca imaginé ser periodista: no sabía lo que era.

Muchas veces jugué a las guerras con las piezas de ajedrez entre el reino negro y el blanco. De haber sabido cómo son las guerras, ni de mentiritas me hubiese inventado esos juegos de tronos.

Intenté enseñarle a mis muñecas los buenos modales a los golpes, y ellas quedaron mudas, ni sonrieron. Quise aprender capitales de países y mis compañeros de aula me castigaron con una regla en la palma de la mano cuando respondí mal (¡menudo juego!).

De pequeña lo más parecido que fui a una cocinera fue cuando inventé los cumpleaños de Rosy, con pedacitos de pan y cerezas con azúcar. Al fogón jamás me dejaron acercarme.

Y lo de ambientalista lo apliqué mucho en los pensamientos, preocupada por problemas que no podía solucionar, aunque de vez en cuando inventaba preguntas bien serias para que el profesor de Geografía se hiciese el listo respondiéndome y no nos dejara tareas.

¡Antes todo parecía tan simple! Y ahora, muchas veces, tan solo quisiera volver a ser pequeña.

Yo también estuve en Girón

Foto: Raúl del Pino

Foto: Raúl del Pino

Por Liudmila Peña Herrera

¿Ese tanque de guerra fue de los buenos o de los malos?”, pregunta Carlos Alberto Pérez Benítez (comunicador social), ya preparado para hacerse una foto desde uno de sus ángulos.

De los americanos”, contesta Elizabeth Bello (periodista holguinera). “¿No ves que tiene el cañón apuntando el suelo, en señal de derrota?”.

Ah”, dice Carlitos y hace una mueca de desdén. El grupo avanza otra vez hacia el patio delantero del museo, donde acordamos reunirnos para hacernos una foto todos juntos. Hemos recorrido el lugar, paso a paso, intentando grabar los detalles que luego contaremos a los que nos pregunten cómo es Girón, qué residuos de la batalla encontramos en el museo. Sigue leyendo

Guernica: ayer y hoy, un canto por la paz

Por Liudmila Peña Herrera
La mujer, loca de dolor, grita desesperada. Entre sus brazos, el pequeño ya no se estremece bajo el tronar de las bombas asesinas. Sus ojos están secos, mudos ante la verdad de la muerte. Nada hay más allá de la confusión y el terror. La gente busca refugio, trata de escapar de los pájaros negros que aparecieron en el cielo con su descarga de odio.
En la villa vasca de Guernica no había campamentos ni concentración de armas; pero la mente asesina de Hitler quiso probar, en fuego real, los nuevos aviones Junker alemanes de la Luftwaffe. Así, el 26 de abril de 1937, el “bombardeo alfombra” de la aviación alemana exterminó a la mayor parte de la población inocente.
Picasso no estuvo allí, pero vio cómo la sangre manchaba las calles; oyó la voz de los moribundos preguntando, aún asombrados, por qué las bombas caían a su alrededor; y percibió el vaho de la muerte cuando el pueblo quedó en silencio. Cuatro días después, juntó la historia que leyó en los periódicos y la que le dictó su creatividad, y comenzó a trabajar en los bocetos.
El 4 de junio de ese mismo año, el cuadro estaba terminado. Las formas geométricas aparecían distorsionando y superponiendo personajes; las tonalidades no excedían los blancos y los grises, como para que el sentido frío (y sólido a la vez) de la grisalla, lograra comunicar en toda su amplitud el desamparo y el horror que sufrió la población vasca. Sigue leyendo

HERMANOS DE ANGOLA

A 28 años del ataque contrarrevolucionario a Sumbe, capital de la provincia angolana de Kwanza Sur, donde prestaban ayuda numerosos extranjeros, entre ellos un gran número de cubanos, Poesía de Isla les presenta el testimonio de dos maestros holguineros que participaron en aquella memorable gesta.

Fotos: Javier Mola

Por Liudmila Peña Herrera

La noche del domingo 24 de marzo de 1984 había sido perfecta para los colaboradores cubanos en Sumbe, capital de la provincia angolana de Kwanza Sur: música, bebidas, baile, los chistes de los amigos, los secretos de los enamorados… Pero la madrugada escondía una desagradable sorpresa.

– ¡Están atacando, están atacando! –grita el muchacho empujando la puerta del dormitorio, con el rostro descompuesto.

– ¿William, tú tomaste ron, qué te pasa, chico? –responde Ángel a punto de volver a dormirse. Sigue leyendo

Una ciencia para la paz y el desarrollo

Minientrada

Tomada de Internet

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Cada 10 de noviembre, el mundo celebra el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, desde su aprobación por la Conferencia General de la UNESCO en su Resolución 31C/20, en 2001.
De acuerdo con una compilación de Leonardo Nieves Cruz, especialista de la delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en Holguín, es este un evento anual celebrado en todo el mundo para recordar el compromiso asumido en la Conferencia Mundial sobre la Ciencia, que se celebró en Budapest en 1999, bajo el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Consejo Internacional de Uniones Científicas (CIUC).
El propósito del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo estriba en renovar el compromiso, tanto nacional como internacional, en pro de la utilización responsable de la ciencia en beneficio de las sociedades y en particular, para la erradicación de la pobreza y en pro de la seguridad humana. Asimismo, pretende lograr una mayor conciencia en el público de la importancia del conocimiento científico, en función de acortar la brecha existente entre ciencia y sociedad, apunta Nieves Cruz.
El lema para el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo en 2011 es «Rumbo a sociedades ecológicas: equidad, inclusión, participación». La solución de los nuevos problemas inherentes a las sociedades ecológicas –que han de ser sociedades del conocimiento–, así como su enfrentamiento de manera innovadora, forman parte de los roles que ha de cumplir la ciencia en el escenario global actual, en el que el cambio climático, la crisis medioambiental, la desigualdad social y la guerra marcan, lamentablemente, el rumbo de los días.