Los débiles hilos de la vida

Foto: Tomada de Internet

Para H, amiga eterna

Por Liudmila Peña Herrera

Está acostada, casi sin fuerzas. Me confundo inventando alguna frase feliz y ella se esfuerza por sonreír. Respiro y digo algún chiste o alguna anécdota. La voy diciendo despacio y muy bajito. No quiero que entienda mi tristeza, no quiero que sepa que pretendo tomar su mano fuertemente para aguantarla al presente, para que no se vaya. Pero temo. La veo tan débil, tan tranquila, que presiento que cualquier roce podría lastimarla.

Después descubro que no, que soporta el beso en la frente del esposo y las sacudidas tenues de la hija que la despierta a ratos. No quiere comer. No puede. Y nosotros no podemos entenderlo. La miro y la impotencia me nubla los ojos. ¿Qué fino hilo nos sostiene a la vida? ¿Cómo aprovecharla segundo a segundo antes de que nos llegue el fin? Sigue leyendo