En Jagüeyes David no desafía a Goliat

Fotos: Edgar

Por  Liudmila Peña Herrera

Padre e hijo se ocupan de la finca con la dedicación de quienes traen la ganadería en la sangre. “¡Cuidao con el toro!”, grita Osvaldo a su progenitor, pero el otro actúa con la naturalidad de costumbre. Por fin, entre los dos logran meterlo del otro lado del corral y entonces, nos invitan a pasar a la parte que ha quedado vacía.

Así comienza la inusual entrevista, que tiene lugar en la finca Jagüeyes, muy cerca del mismo corazón del poblado de Cueto.

Entre el mugir de los 20 toros que conforman la ceba semintensiva, David García Blanco, ganadero de toda la vida, comienza a explicar el procedimiento: “Trancamos a los animales con 200 kilogramos para llevarlos hasta 450. Por la mañana los pastoreamos, por la tarde limpiamos la corraleta, y los alimentamos dos y tres veces al día”, asegura. Sigue leyendo