Holguín, ¿la tierra más hermosa?

Fotos: Elder Leyva

Fotos: Elder Leyva

Liudmila Peña Herrera

No hay que intimar demasiado con el holguinero para darse cuenta de que cada uno de ellos vive orgulloso de su tierra, porque es un sentimiento que se respira en el aire, que se nota en sus gestos, en cada defensa a ultranza que realizan cuando emergen comparaciones inevitables con otros territorios del país sobre aspectos de la vida cotidiana.

Yo que apenas soy una más entre los tantos hijos adoptivos de esta tierra, no puedo explicar cuándo comenzó a gestarse este amor por las auténticas calles rectísimas, los amplios parques, la manera distintiva de expresión popular y otras tantas riquezas que guarda esta zona del oriente del país.

No puedo recordarme soñando mi primer amor entretenida en alguna calle de la ciudad, ni atesora mi infancia alguna morada inolvidable donde impulsé mis primeros pasos. No fue Holguín la cuna que meció mis primeros sueños. Sigue leyendo

El maravilloso viaje de las sandalias negras

 

De lo que sucedió sin previo aviso, con una sandalia holguinera en el malecón de Cienfuegos

Desandando la ciudad, antes del suceso

Por Liudmila Peña Herrera

Conocían la geografía. Habían andado y desandado el camino dos veces en un mismo día y, cansadas de tanta energía empleada, decidieron sacar banderita blanca y rendirse. ¡Qué digo rendirse! Se aliaron entre sí y se amotinaron: una, a la vanguardia, se lanzaría ¿de cabeza?, contra las olas. La otra trataría de calmar los ánimos hasta que fuera lanzada “con desdén al mar un día”. Así, ¡cataplún!, perdí uno de mis zapatos frente al tranquilo malecón de Cienfuegos, donde un grupo de blogueros de la Isla compartíamos causas, azares, promesas y ron cubano.

Abdiel y Camarero en busca de la sandalia antes que nazca el día

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HERMANOS DE ANGOLA

A 28 años del ataque contrarrevolucionario a Sumbe, capital de la provincia angolana de Kwanza Sur, donde prestaban ayuda numerosos extranjeros, entre ellos un gran número de cubanos, Poesía de Isla les presenta el testimonio de dos maestros holguineros que participaron en aquella memorable gesta.

Fotos: Javier Mola

Por Liudmila Peña Herrera

La noche del domingo 24 de marzo de 1984 había sido perfecta para los colaboradores cubanos en Sumbe, capital de la provincia angolana de Kwanza Sur: música, bebidas, baile, los chistes de los amigos, los secretos de los enamorados… Pero la madrugada escondía una desagradable sorpresa.

– ¡Están atacando, están atacando! –grita el muchacho empujando la puerta del dormitorio, con el rostro descompuesto.

– ¿William, tú tomaste ron, qué te pasa, chico? –responde Ángel a punto de volver a dormirse. Sigue leyendo