NULÍPARA

Foto: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera
El médico pregunta otra vez, suponiendo que no le ha oído bien: “¿Nulípara?” E insiste ante el silencio: ¿Primigesta? Es la vez primera que las escucha y aunque está demasiado nerviosa responde que sí, deseando que el doctor termine por fin con tanta preguntadera. Él finaliza el cuestionario, traga en seco, como si también fuese inexperto, y le ordena: “Suba a la camilla y colóquese en posición ginecológica”.
Entonces sí que a la primigesta, a la nulípara, a la inexperta… le brinca el pecho de susto, mientras observa, paralizada de terror, una de las uñas meñique del médico, tan larga que le parece infinita, y solo ella sabe por qué profundos y oscuros caminos de la imaginación se pierde su pensamiento.
Durante unos segundos sobreviene una zona de silencio o –si se quiere– de conflicto y, después de discrepar, advertir y hasta augurar alguna que otra complicación, el joven doctor consiente y ella se marcha de la “captación” con una sonrisa fingida. No sabe que esta es, apenas, una de las tantas experiencias que esperan a una embarazada primeriza. Sigue leyendo

Evas (des) esperadas

Imagen: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Otra vez lunes y ella frente al espejo, disfrutando del momento más placentero del día antes de marcharse al trabajo. Se mira y esconde con polvos sus ojeras, dibuja sombras de colores en los párpados cansados y piensa cuánto ha envejecido en pocos años. Otra vez lunes y ella sin pintarse las uñas, porque el domingo llegó visita y no alcanzó el tiempo ni para planchar. Otra vez, frente a la luna que reproduce su imagen de muchacha una década mayor de lo que es, vuelve a repetirse en silencio: “¡Qué castigo el de haber nacido mujer!

Mientras recoge un camino de objetos desde el cuarto hasta la sala, para dejar la casa “pulía” por si llega un visitante de imprevisto, se dice: “Esto de ser mujer es complicado”. Así comienza el día para una Eva desesperada (o dos, o tres, o cientos de Evas de este tipo) que hoy no ha de llevar el niño al círculo porque el exmarido decidió ser mejor padre esta semana. Así sale de casa una Eva dolida, acostumbrada a cumplir con sus “obligaciones”, sonreír y estar bonita aunque la mate el cansancio, si pretende encontrar hombre bueno y compromiso. Sigue leyendo