MADRUGADA PARA UNA CRÓNICA

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

 

Por Liudmila Peña Herrera

El partido estaba al borde de la semana treinta y ocho cuando mi pequeño futbolista decidió patear su suerte, meter el gol definitivo y salir gritándole a la vida.

No hubo demasiado tiempo para reaccionar. Apenas un impasse, que la súper-bisabuela aprovechó para “inventarse” un celular, confirmar la noticia y llegar en un santiamén a tomar las decisiones.

A las cuatro de la madrugada yo quería planchar mi ropa y el papá de estreno pretendía seguir durmiendo. Pero el dolor comenzó a crecer, y terminé acostada yo mientras él alisaba la cinta azul de mi vestido floreado. Sigue leyendo

QUE NO FALTE UN IMPERDIBLE

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Por Liudmila Peña Herrera (Publicado en Soy Cuba)

El bebé en su coche, en medio de la sala, indiferente a los trajines de la casa. La familia en susurros: la madre disimulando las ojeras, la abuela preparando té de anís “pa’ que la leche baje” y el perro triste y condenado a la soledad del patio.

Ella se entretiene en sacar las frutitas alcohólicas del “aliñao”, mientras alguien le pregunta, sin la menor de las discreciones, cuándo “encarga” por fin, como si la maternidad fuese una cuestión de planes demográficos, o de un mandar a buscar una semillita y calcular el mejor periodo de siembra. Mira al esposo con complicidad, intenta sonreír y sigue con las frutas. Sigue leyendo