VENCEDOR DE LA UTOPÍA

Fidel: Hombre-Leyenda

Fidel: Hombre-Leyenda

Liudmila Peña Herrera

Hombre que nos miras desde el verde oscuro de la Sierra, no nos digas que te marchas, que vas en busca de otros universos revueltos u otras recónditas regiones que precisan de ti.

Hombre que señalas la luz desde tu estatura inmortal de joven guerrero, no desandes los caminos ya conquistados por tu estrella para descansar en la cima de tus noventa agostos bien plantados. Sigue leyendo

NACIMIENTOS DE UN JUGLAR

faustino oramasextra

Imagen tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Juglar de lo cotidiano, hombre sencillo que inventaba en el aire un pretexto para invocar a la risa, aunque rara vez se le escapase la suya ante el público. Negro dicharachero y artista. Holguinero más allá de su último soplo de vida.

También rebautizado como “el rey del doble sentido”, Faustino Oramas Osorio nació unas cuantas veces después del 4 de junio de 1911. Volvió a nacer la primera vez que sostuvo un instrumento musical, o el día en que se presentó ante una multitud, o cuando canjeó su nombre por el lugar donde los celos quisieron presentarle a la muerte, o en tantas otras ocasiones en que su sentido picaresco se hacía acompañar del tres y de sus muchas historias. Sigue leyendo

Los débiles hilos de la vida

Foto: Tomada de Internet

Para H, amiga eterna

Por Liudmila Peña Herrera

Está acostada, casi sin fuerzas. Me confundo inventando alguna frase feliz y ella se esfuerza por sonreír. Respiro y digo algún chiste o alguna anécdota. La voy diciendo despacio y muy bajito. No quiero que entienda mi tristeza, no quiero que sepa que pretendo tomar su mano fuertemente para aguantarla al presente, para que no se vaya. Pero temo. La veo tan débil, tan tranquila, que presiento que cualquier roce podría lastimarla.

Después descubro que no, que soporta el beso en la frente del esposo y las sacudidas tenues de la hija que la despierta a ratos. No quiere comer. No puede. Y nosotros no podemos entenderlo. La miro y la impotencia me nubla los ojos. ¿Qué fino hilo nos sostiene a la vida? ¿Cómo aprovecharla segundo a segundo antes de que nos llegue el fin? Sigue leyendo

Venezuela: vivir y vencer

Por Liudmila Peña Herrera
Venezuela está triste: lo dicen los medios, lo dicen pequeños mensajes en Twitter, lo dicen los rostros en los estrados, en las calles… Ha de estar triste Venezuela, porque cuando muere un amigo, un padre, un valiente, la tristeza es lo primero que sella nuestros labios, que obstruye la garganta y aprieta el corazón. Ha de estar triste Venezuela porque los creyentes buenos eran todos una misma oración, clamando a su Dios para que salvase a Chávez.
No sé si Dios escucha, si sabe de revoluciones, de riquezas y pobrezas. No sé si tiene un mapa político con fronteras delimitadas al alcance de sus manos inmortales. Pero sé que Chávez no ha vivido por gusto. Un hombre que invita a un pueblo a salir de la miseria, a repartir la riqueza justamente, un hombre que desafía los peligros para el bienestar de los demás, no puede más que salvarse de la muerte, aunque la bandera baje tristemente en espíritu de duelo. Pero la Venezuela honrada no deberá dejar caer nunca la bandera de la libertad que empuñó Chávez. Sigue leyendo

Una gata… ¿madre adoptiva de perritos?

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Hijos de gata... no siempre maúllan

La naturaleza es pródiga en sucesos insospechados, y los animales son capaces de demostrar que el instinto maternal no es solo cosa de mujeres. Si usted lo duda, mire la foto que acompaña este trabajo periodístico, y verá a una gata amamantando a… ¡tres perritos! Sigue leyendo

MARTÍ Y YO

Por Liudmila Peña Herrera

De pequeña siempre llamó mi atención el reloj de la Plaza Solar Martiana, de Las Tunas. Saltando con un pie, con el otro, rodeaba la amplia figura plasmada en el suelo. Las sombras se proyectaban sobre mí,  niña desconocedora de las cuestiones físicas y arquitectónicas que rodeaban el lugar. Decían que en verdad el reloj daba la hora y yo halaba las tiras de mi imaginación buscándole el sentido a aquellas líneas y símbolos.

Cuando me cansaba de imaginar y de preguntarle a mi papá, sobre quien creía que lo sabía todo, me entretenía en cuestionar por qué del otro lado de la calle, había una casita con la misma fachada que la de José Martí en La Habana. Nunca supe la respuesta, porque aquel hombre loco por su hija, tampoco supo responder. Sigue leyendo