Gato viajero

Imagen

Foto: Liudmila Peña

Por Liudmila Peña Herrera

La gritería de los niños le sacó del éxtasis. Mientras los curiosos comenzaban a arremolinarse alrededor de la guagua, pidiendo desesperadamente: “que alguien lo baje, que se va a matar”, “súbete niño, súbete”, “¡pare chofer, que se tira!”; el gatito hizo un mohín de hastío, miró a los revoltosos, les guiñó uno de sus ojillos verdes y… continuó viaje.

¡Quién dice que hay que cobrarle a un gato cuando decide escapar y conocer el mundo!

Dibujo viejo para un nuevo cumpleaños

Por Liudmila Peña Herrera
He de llegar temprano, de puntillas, para poner debajo de su almohada el último dibujo de mi infancia. Llegaré con el beso de niña envuelto en sobres, para que él, desde lejos, sepa cuánto avanzo en la pintura de mi cariño.
Estará a cientos de kilómetros, quizá a punto de dormir, talvez con la cámara en ristre o en el instante del ippon, vencedor en su tatami. No sabrá que me estiro como Alicia, que tengo conejos mágicos y misteriosas historias creciendo entre las manos.
Lloverá mucho. Y el mundo será más grande y más amplias las fronteras. Y aún seré una niña que se sonroje bajo el regaño pesado por una palabra mal puesta, pero el dibujo estará ahí, debajo de su almohada, para que cuando despierte, aun rodeado de nuevos niños, le abracen mis manitas de sobrina, en su día de cumpleaños.