CUBA MEZCLADA

Foto: Kaloian Santos Cabrera

Foto: Kaloian Santos Cabrera

Por Liudmila Peña Herrera


Publicado en Soy Cuba
¡Dale agua al dominó, Chicho, dale agua!, dices y remueves las fichas gastadas por el uso. Ahí están tus manos, y las suyas, las del barrio que se une en la alegría del cubano jaranero. Salta el doble seis al centro de la mesa y un negro muestra sus dientes blanquísimos cuando le da el primer pase al vecino. “Vaya, gallego, a ver si puedes conmigo”, le grita ahogándose de risa y el otro riposta con un toque que no da lugar a dudas: “No llevo”. En las casas de enfrente, una joven ensaya “La linda cubana” y otra prende el reguetón hasta donde lleguen los decibeles.

Reclinado en su viejo taburete, el Indio, callado, medio tímido, mira a los jugadores, se fuma un tabaco y guarda el buchito de café para cuando termine. En la casa de la esquina, la China sube el volumen a Van Van y recoge la jaba con el pan que le extiende el mensajero. Sigue leyendo

NACIMIENTOS DE UN JUGLAR

faustino oramasextra

Imagen tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Juglar de lo cotidiano, hombre sencillo que inventaba en el aire un pretexto para invocar a la risa, aunque rara vez se le escapase la suya ante el público. Negro dicharachero y artista. Holguinero más allá de su último soplo de vida.

También rebautizado como “el rey del doble sentido”, Faustino Oramas Osorio nació unas cuantas veces después del 4 de junio de 1911. Volvió a nacer la primera vez que sostuvo un instrumento musical, o el día en que se presentó ante una multitud, o cuando canjeó su nombre por el lugar donde los celos quisieron presentarle a la muerte, o en tantas otras ocasiones en que su sentido picaresco se hacía acompañar del tres y de sus muchas historias. Sigue leyendo

Infinito ajiaco del color

 

racismo-antirracismo

Por Liudmila Peña Herrera

Me gusta el ajiaco (todo mezclado). La rumba y lo clásico, lo realista y lo abstracto, lo lírico y lo prosaico. Me gustan los medio tonos (excepto en el lenguaje). Quiero decir, nada de blanco o negro, también grises y marrones, beiges y amarillentos. Sigue leyendo

El tiempo atrás…

Más o menos así era yo. Pero esta niña es más hermosa, aunque se me parece, eh?

Más o menos así era yo. Pero esta niña es más hermosa, aunque se me parece, eh?

Por Liudmila Peña Herrera

De pequeña quería ser maestra, cuidadora de círculo infantil, escritora, defensora del medio ambiente, ajedrecista, cocinera… Nunca imaginé ser periodista: no sabía lo que era.

Muchas veces jugué a las guerras con las piezas de ajedrez entre el reino negro y el blanco. De haber sabido cómo son las guerras, ni de mentiritas me hubiese inventado esos juegos de tronos.

Intenté enseñarle a mis muñecas los buenos modales a los golpes, y ellas quedaron mudas, ni sonrieron. Quise aprender capitales de países y mis compañeros de aula me castigaron con una regla en la palma de la mano cuando respondí mal (¡menudo juego!).

De pequeña lo más parecido que fui a una cocinera fue cuando inventé los cumpleaños de Rosy, con pedacitos de pan y cerezas con azúcar. Al fogón jamás me dejaron acercarme.

Y lo de ambientalista lo apliqué mucho en los pensamientos, preocupada por problemas que no podía solucionar, aunque de vez en cuando inventaba preguntas bien serias para que el profesor de Geografía se hiciese el listo respondiéndome y no nos dejara tareas.

¡Antes todo parecía tan simple! Y ahora, muchas veces, tan solo quisiera volver a ser pequeña.