MADRUGADA PARA UNA CRÓNICA

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

 

Por Liudmila Peña Herrera

El partido estaba al borde de la semana treinta y ocho cuando mi pequeño futbolista decidió patear su suerte, meter el gol definitivo y salir gritándole a la vida.

No hubo demasiado tiempo para reaccionar. Apenas un impasse, que la súper-bisabuela aprovechó para “inventarse” un celular, confirmar la noticia y llegar en un santiamén a tomar las decisiones.

A las cuatro de la madrugada yo quería planchar mi ropa y el papá de estreno pretendía seguir durmiendo. Pero el dolor comenzó a crecer, y terminé acostada yo mientras él alisaba la cinta azul de mi vestido floreado. Sigue leyendo

NULÍPARA

Foto: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera
El médico pregunta otra vez, suponiendo que no le ha oído bien: “¿Nulípara?” E insiste ante el silencio: ¿Primigesta? Es la vez primera que las escucha y aunque está demasiado nerviosa responde que sí, deseando que el doctor termine por fin con tanta preguntadera. Él finaliza el cuestionario, traga en seco, como si también fuese inexperto, y le ordena: “Suba a la camilla y colóquese en posición ginecológica”.
Entonces sí que a la primigesta, a la nulípara, a la inexperta… le brinca el pecho de susto, mientras observa, paralizada de terror, una de las uñas meñique del médico, tan larga que le parece infinita, y solo ella sabe por qué profundos y oscuros caminos de la imaginación se pierde su pensamiento.
Durante unos segundos sobreviene una zona de silencio o –si se quiere– de conflicto y, después de discrepar, advertir y hasta augurar alguna que otra complicación, el joven doctor consiente y ella se marcha de la “captación” con una sonrisa fingida. No sabe que esta es, apenas, una de las tantas experiencias que esperan a una embarazada primeriza. Sigue leyendo