AULAS ENTRE BATAS BLANCAS

UNA EXPERIENCIA EDUCATIVA EN EL HOSPITAL PEDIÁTRICO DE HOLGUÍN


(Contiene video)

Por Liudmila Peña Herrera

Fotos: Liudmila

La recién llegada pide los datos de la pequeña Imilsi. Es la maestra de las vías no formales en Velasco, a donde debe asistir próximamente la niña de 5 años. Daysi, la madre, atiende a la profesora mientras le explica los procedimientos. La picarilla hace como si escribiera su nombre, aunque todavía no sabe de letras; pero de pronto, sin esperar el permiso, interrumpe la conversación: “¿Para qué quiero una maestra si yo tengo a Liset en el hospital?”

LISET

Cada mañana, mientras el ajetreo de médicos y enfermeras se acelera en la sala de Oncohematología, en 3ro G, Liset Fernández Valerino se viste con la bata verde antiséptico que es ya uniforme de trabajo. Cargada con los besos de sus mellizos, junta ternura para aliviar a quienes sufren los síntomas de sueros citostáticos y las penas de un padecimiento que no merece ningún infante. Sigue leyendo

Papá de regalo

Por Liudmila Peña Herrera
Sin alzar la voz, pero con el rostro ostensiblemente molesto, el hombre reitera el regaño. El picarillo lo mira en silencio y pone pausa a la travesura. Se detiene unos segundos más para comprobar el efecto y entra a la casa.

Hace 11 años que Orquidio Escalona Gómez realiza el rol de papá, como le sucede a casi todos los varones cuando son pequeños y están rodeados por niñas y muñecas. Ahora no es cosa de juegos: remienda tuberías por acá, empata cables eléctricos por allá, hasta que llega al salón principal, no donde está el motor que mueve la luz, sino donde llora la pequeña que acaba de llegar.
No quiere tomar la leche, pero Orquidio la toma en brazos, la acuna, le susurra… hasta que la niña acepta la tetera y, poco a poco, se va quedando dormida.
En Mi Casita la vida transcurre con normalidad, aunque sean tantos los hermanitos como trabajoso su cuidado. Es el Hogar número 3, de la ciudad de Holguín, donde se acogen, en la actualidad, 14 niños sin amparo filial.
El “papá de día”, a veces, se queda de noche o atraviesa la ciudad nocturna para llevarles un beso a los infantes cuando la enfermedad los encierra en el Hospital Pediátrico.
Pero a nadie le es extraña su ternura, porque a sus 61 años este hombre con nombre de flor, en su versión masculina, y padre natural de seis hijos, parece tener un amplio manual sobre cómo se debe criar, con amor, a tantos niños.