MADRUGADA PARA UNA CRÓNICA

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

 

Por Liudmila Peña Herrera

El partido estaba al borde de la semana treinta y ocho cuando mi pequeño futbolista decidió patear su suerte, meter el gol definitivo y salir gritándole a la vida.

No hubo demasiado tiempo para reaccionar. Apenas un impasse, que la súper-bisabuela aprovechó para “inventarse” un celular, confirmar la noticia y llegar en un santiamén a tomar las decisiones.

A las cuatro de la madrugada yo quería planchar mi ropa y el papá de estreno pretendía seguir durmiendo. Pero el dolor comenzó a crecer, y terminé acostada yo mientras él alisaba la cinta azul de mi vestido floreado. Sigue leyendo

En Jagüeyes David no desafía a Goliat

Fotos: Edgar

Por  Liudmila Peña Herrera

Padre e hijo se ocupan de la finca con la dedicación de quienes traen la ganadería en la sangre. “¡Cuidao con el toro!”, grita Osvaldo a su progenitor, pero el otro actúa con la naturalidad de costumbre. Por fin, entre los dos logran meterlo del otro lado del corral y entonces, nos invitan a pasar a la parte que ha quedado vacía.

Así comienza la inusual entrevista, que tiene lugar en la finca Jagüeyes, muy cerca del mismo corazón del poblado de Cueto.

Entre el mugir de los 20 toros que conforman la ceba semintensiva, David García Blanco, ganadero de toda la vida, comienza a explicar el procedimiento: “Trancamos a los animales con 200 kilogramos para llevarlos hasta 450. Por la mañana los pastoreamos, por la tarde limpiamos la corraleta, y los alimentamos dos y tres veces al día”, asegura. Sigue leyendo

Más que un acto de defensa

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Fotos: Liudmila

No sabe si sentarse o permanecer de pie; si mirar al tribunal, a algún amigo en el público, o al punto negro que descubrió en la pared. A la madre ¡ni pensarlo!, bien poco ayudan sus manos temblorosas y esa sonrisa de preocupación infinita que no sabe disimular.

Aún no decide si guiarse por el show de Power Point en la computadora, o por las tarjetas ordenadas con sumo cuidado la noche anterior, en la que apenas pegó un ojo, después de ensayar cada tramo del discurso, preguntas virtuales y posibles respuestas. Sigue leyendo