CAMARÓN QUE SE ANIMA…

Fotos: Cortesía de ANIMA

Fotos: Cortesía de ANIMA

Por Liudmila Peña Herrera
Esta no es una historia de dragones, de autos que hablan o sensuales princesas a la moda. Tampoco hay guerras interplanetarias o luchas por la dominación tecnológica. No recurre a personajes del tamaño del más pequeño de los dedos: esta no es la película de Meñique. Parientes sí son, porque nacen de la voluntad creativa de acercar a la más reciente generación la obra de un cubano decimonónico, el más universal de todos: José Martí.
Y posee magia este filme. Cómo no iba a tenerla si un camarón que encanta –y además, canta– teje los hilos de una historia que, debido a su actualidad, no parece escrita hace más de una centuria por la mano del francés Édouard Laboulaye y adaptada por Martí para La Edad de Oro. Sigue leyendo

Yo no estoy, pero lo cuento…

Tomada de Cubadebate

Por Liudmila Peña Herrera

No he estado en el Coloquio, porque otras misiones profesionales reclaman mi atención por estos días. No he estado de cuerpo presente, como dicen por ahí; pero estoy al tanto de todo, porque mis amigos @karinamarron e @islabril me cuentan a diario todo lo que por la tv no sale, por lógicas cuestiones de tiempo.

También hay un caballero cuyo nombre no quiero revelar, que no se esconde ni un detalle, y me trae el morral lleno de historias cada noche. Dicen que allí todos se hacen amigos, aunque no hablen el mismo idioma, porque la solidaridad y el ánimo de ayudar a Cinco víctimas del odio imperial y a toda persona que ha sufrido o sufre del terrorismo se confabulan contra las dificultades idiomáticas.

Y llegó la “bicicletada” por los Cinco, y la televisión necesitaba montar con rapidez la cámara en algún vehículo . Y aparecieron motoristas-profesores de ciclismo que brindaron cascos y velociodad, y se hicieron tomas geniales.

Y otra vez el deslumbrante camarógrafo Eddy de la Pera hizo una de las suyas, y parecía metido dentro del filme El Rey León, cuando los ciclistas venían hacia él. Y no faltó la rueda amiga de los bicitaxistas (que cobran por llevarte a cualquier lado porque son cuentapropistas), pero a la tv no le cobraron: “todo por los Cinco“, dijeron.

Hay muchos holguineros en el Coloquio, como muchos amigos extranjeros o de todo el país; pero hay muchos otros holguineros que trabajan a la par que se desarrolla el evento, aunque no dejan de participar, de una forma u otra. Holguín es por estos días la capital de la solidaridad, por la paz y la justicia entre los hombres.

Desde este -mi pequeño espacio- yo también brindo mi pluma por los Cinco.

Marina: otra película desde Gibara

Por Liudmila Peña Herrera

 

Tomada de Internet

Otra historia de amor se incorpora al conjunto de películas cubanas que toman el tema como centro de su trama. Esta vez se trata de una cinta del director Enrique Álvarez, protagonizada por los jóvenes actores Enrique Almirante y Claudia Muñiz, también coguionista de la cinta. Sigue leyendo

La Habana no es un juego de Playstation

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Tomada de InternetEs el filme de moda en Cuba, en la era de videojuegos competitivos y fríos. Una película sobre la amistad en tiempos de valores menos sólidos y más comprometidos.

Habanastation es un título peculiar, por el referente geográfico y su cercanía al lenguaje infantil, justamente el público al que va dirigido el primer largometraje del realizador Ian Padrón. Sigue leyendo

MARTÍ Y YO

Por Liudmila Peña Herrera

De pequeña siempre llamó mi atención el reloj de la Plaza Solar Martiana, de Las Tunas. Saltando con un pie, con el otro, rodeaba la amplia figura plasmada en el suelo. Las sombras se proyectaban sobre mí,  niña desconocedora de las cuestiones físicas y arquitectónicas que rodeaban el lugar. Decían que en verdad el reloj daba la hora y yo halaba las tiras de mi imaginación buscándole el sentido a aquellas líneas y símbolos.

Cuando me cansaba de imaginar y de preguntarle a mi papá, sobre quien creía que lo sabía todo, me entretenía en cuestionar por qué del otro lado de la calle, había una casita con la misma fachada que la de José Martí en La Habana. Nunca supe la respuesta, porque aquel hombre loco por su hija, tampoco supo responder. Sigue leyendo