Puerto Padre de sol y sal

Foto: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Un amigo ha escrito un post que me ha “sacado las palabras”. Habla de los pueblos semi -abandonados que aún guardan su magia para que no los olviden.

Mi pueblo no está abandonado (creo que nunca lo estará). Porque la poesía del mar, la brisa que despeina los amores y revuelve las vestimentas… le protege contra los olvidos. Y puede suceder que mañana venga otro huracán a robarle sus riquezas, en intento de usurpar su alma, pero el espíritu de mi Villa Azul de los Molinos desanda por la Avenida Libertad, en busca de un malecón-imán que guarda historias de amor, de iniciaciones y despedidas.

Le amé de pequeña, cuando comencé mis escapadas a la biblioteca municipal, en busca de libros “que no debía leer todavía”. Y la encontré entre la lírica de sus poetas (Renael González, María Liliana Celorrio, Miguel Navarro…), los claroscuros de sus pintores y todas las tardes de sol y sal que guardan sus parques. Sigue leyendo