Mi regalo

beso

Por Liudmila Peña Herrera

Si pudiera te regalaba mis letras, toditas, de un solo golpe de tecla. No sería rendirme, no sería opacarme, no sería borrarme para nada de este territorio extraño y lejano en el que me ha tocado estar, quietecita.

Si pudiera me cortaba algún cabello y lo echaba a volar viento norte, programando previamente su destino. Eso, si pudiera, claro. Igual, cambiaría las fronteras, las tarifas telefónicas, las leyes de la vida, los destinos del tiempo. Repito: si pudiera.

Así podría llegar a salvo el dulce que más te gusta, y que no entiendo cómo, porque aún no le encuentro la magia a ese dulce simple, tan sencillo.

Así te sabría cantar sin interrupciones de estilo o, mejor dicho, de tono, la canción más hermosa del mundo, a eso de las cuatro y diez, que es la hora que más nos gusta. Llegaría hasta ti, no en forma de beso, como ahora; sino de veras, de veritas, así como llega la gente, de sorpresa, para abrazar a quien se quiere. Ah, pero todo eso, si pudiera. Sigue leyendo

¿Y cómo voy dentro de esta carta?

En marzo de 1895, José Martí, desde Cabo Haitiano, escribió a la joven María Mantilla una preciosa y conmovedora carta. No hay dudas de que el Maestro dominaba el lenguaje y la inspiración como el mejor de los cubanos. A veces nos dan ganas de imitarlo a quienes adoramos las letras, pero eso es imposible.

Por el significado de este fragmento, lo regalo a alguien muy especial. Espero que acorte las distancias. Sigue leyendo