Evas (des) esperadas

Imagen: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Otra vez lunes y ella frente al espejo, disfrutando del momento más placentero del día antes de marcharse al trabajo. Se mira y esconde con polvos sus ojeras, dibuja sombras de colores en los párpados cansados y piensa cuánto ha envejecido en pocos años. Otra vez lunes y ella sin pintarse las uñas, porque el domingo llegó visita y no alcanzó el tiempo ni para planchar. Otra vez, frente a la luna que reproduce su imagen de muchacha una década mayor de lo que es, vuelve a repetirse en silencio: “¡Qué castigo el de haber nacido mujer!

Mientras recoge un camino de objetos desde el cuarto hasta la sala, para dejar la casa “pulía” por si llega un visitante de imprevisto, se dice: “Esto de ser mujer es complicado”. Así comienza el día para una Eva desesperada (o dos, o tres, o cientos de Evas de este tipo) que hoy no ha de llevar el niño al círculo porque el exmarido decidió ser mejor padre esta semana. Así sale de casa una Eva dolida, acostumbrada a cumplir con sus “obligaciones”, sonreír y estar bonita aunque la mate el cansancio, si pretende encontrar hombre bueno y compromiso. Sigue leyendo

Una fiera y un amor

Foto: Tomada de Internet

Por Liudmila Peña Herrera

Ella agarró el teléfono y se puso a hilvanar chismes, amenazas, furias, estallidos de cólera… Su voz, como un chirrido incesante, atormentaba mis oídos. Me daban ganas de colgar, de gritarle, de decirle lo estúpido que es ofenderle los sueños a la gente, que es perder el tiempo vivir el tiempo de los otros, preocuparse más por el aire que respira el de más allá, sin saber si uno mismo respira todavía. Tuve ganas de gritarle, de dejarle ver que su vida ha sido así, un involucrarse sin ser invitada; pero quedé en silencio, triste. Con pena de mí también. Evitándole a ella la verdad. Alejándola de la molestia y tomándola para mí. Sigue leyendo

Corazón dormido

Por Liudmila Peña Herrera

Ando en busca de un corazón dormido que no se cansa de tejer ensueños y promesas, historias y desvelos.

Ando en busca de un corazón travieso, que se esconde tras las telarañas astutas del tiempo. Desafía la madrugada, se escabulle entre los bocados tristes de silencio.

Cree que el universo es suyo y lo domina. Sigue leyendo

Ángel para un final

Minientrada

Pintura renacentista

/ Silvio Rodríguez
Cuentan que cuando un silencio
aparecía entre dos,
era que pasaba un ángel
que les robaba la voz.
Y hubo tal silencio el día
que nos tocaba olvidar
que, de tal suerte,
yo todavía
no terminé de callar.

Todo empezó en la sorpresa,
en un encuentro casual,
pero la noche es traviesa
cuando se teje el azar.
Sin querer se hace una ofrenda
que pacta con el dolor
o pasa un ángel,
se hace leyenda
y se convierte en amor. Sigue leyendo