Coloquio de humanidad

Foto: Tomada del blog Cuba nos une

Por Liudmila Peña Herrera

Una vez le escuché decir a alguien que al ser humano pueden quitarle todas las riquezas, todos los placeres; pueden incluso, usurparles su libertad, pero jamás podrán robarle la esperanza. Ahora mismo, por más que lo intento, no logro recordar al autor de una idea tan verdadera como universal. Pero se me antoja pensar en cinco hombres cubanos que han vivido tres lustros trazando mariposas, respondiendo cartas de amistad provenientes de lugares recónditos y desconocidos, soñando poemas y luchando por un futuro de reencuentros en libertad.

Ciertamente, desde que el ser humano descubrió su propia capacidad de traducir todo lo que veían sus ojos al lenguaje del corazón, el hombre dejó de ser uno más dentro de la creación natural para convertirse en el ser más sensible y especial de los habitantes de la Tierra. Sigue leyendo

LUZ DE ENTRE LOS ESCOMBROS

 

Fotos: Javier

Por Liudmila Peña Herrera

La madrugada, violenta y larga, sirvió de cómplice, mientras el huracán rugía su fuerza de viento y agua.Y cuando la luz comenzaba a escurrirse por entre las rendijas de las casas en pie, hubo quien quiso cerrar los ojos para no ver tanto destrozo.

 

No faltó el lamento de quien, al abrir las ventanas del vecino que le había dado abrigo, descubrió que por techo le quedarían las estrellas, o la preocupación por la familia, los amigos, y la incomunicación telefónica que hacía infinitas las distancias. Sigue leyendo

HERMANOS DE ANGOLA

A 28 años del ataque contrarrevolucionario a Sumbe, capital de la provincia angolana de Kwanza Sur, donde prestaban ayuda numerosos extranjeros, entre ellos un gran número de cubanos, Poesía de Isla les presenta el testimonio de dos maestros holguineros que participaron en aquella memorable gesta.

Fotos: Javier Mola

Por Liudmila Peña Herrera

La noche del domingo 24 de marzo de 1984 había sido perfecta para los colaboradores cubanos en Sumbe, capital de la provincia angolana de Kwanza Sur: música, bebidas, baile, los chistes de los amigos, los secretos de los enamorados… Pero la madrugada escondía una desagradable sorpresa.

– ¡Están atacando, están atacando! –grita el muchacho empujando la puerta del dormitorio, con el rostro descompuesto.

– ¿William, tú tomaste ron, qué te pasa, chico? –responde Ángel a punto de volver a dormirse. Sigue leyendo

Yo no estoy, pero lo cuento…

Tomada de Cubadebate

Por Liudmila Peña Herrera

No he estado en el Coloquio, porque otras misiones profesionales reclaman mi atención por estos días. No he estado de cuerpo presente, como dicen por ahí; pero estoy al tanto de todo, porque mis amigos @karinamarron e @islabril me cuentan a diario todo lo que por la tv no sale, por lógicas cuestiones de tiempo.

También hay un caballero cuyo nombre no quiero revelar, que no se esconde ni un detalle, y me trae el morral lleno de historias cada noche. Dicen que allí todos se hacen amigos, aunque no hablen el mismo idioma, porque la solidaridad y el ánimo de ayudar a Cinco víctimas del odio imperial y a toda persona que ha sufrido o sufre del terrorismo se confabulan contra las dificultades idiomáticas.

Y llegó la “bicicletada” por los Cinco, y la televisión necesitaba montar con rapidez la cámara en algún vehículo . Y aparecieron motoristas-profesores de ciclismo que brindaron cascos y velociodad, y se hicieron tomas geniales.

Y otra vez el deslumbrante camarógrafo Eddy de la Pera hizo una de las suyas, y parecía metido dentro del filme El Rey León, cuando los ciclistas venían hacia él. Y no faltó la rueda amiga de los bicitaxistas (que cobran por llevarte a cualquier lado porque son cuentapropistas), pero a la tv no le cobraron: “todo por los Cinco“, dijeron.

Hay muchos holguineros en el Coloquio, como muchos amigos extranjeros o de todo el país; pero hay muchos otros holguineros que trabajan a la par que se desarrolla el evento, aunque no dejan de participar, de una forma u otra. Holguín es por estos días la capital de la solidaridad, por la paz y la justicia entre los hombres.

Desde este -mi pequeño espacio- yo también brindo mi pluma por los Cinco.