LA FELICIDAD ES UN PÁJARO ASUSTADIZO

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Por Liudmila Peña Herrera

La felicidad se ha posado en una rama muy alta y yo soy demasiado torpe para ir a buscarla sola. Dicen que necesito un par de alas, unos sueños enormes o un tirapiedras para bajarla a pedradas. Sigue leyendo

Traicionada por un sueño

Sueños coartados/ Denis Nuñez Rodríguez

Por Liudmila Peña Herrera

Anoche me fui a La Habana. De un tirón, con el pasaje de una voltereta sutil, entre mis sábanas arrugadas de tanta flor y sueños. Corrí buscando 23, pero torcí camino y me perdí por calles no identificadas de edificios que buscaban el cielo repletos de colores.

Quise encontrar un céntrico semáforo, pero un Tarzán moderno corría también disparando piropos, felino veloz dispuesto a agarrar a la presa perdida.

Después, la esposa de quien no nombro me regalaba una sombrillita colorida y yo intentaba trepar por la escalera infinita de un Morro sin salida, con cuartos oscuros donde se exponían especies exóticas de animales fantásticos.

Anoche me perdí en medio de calles transitadas por niños sin rostros con capacidades inimaginadas. No me gustó La Habana (aunque en el viaje me haya ahorrado los 187 pesos del avión). No me gustó La Habana. Hasta en los sueños quizá un oriental sepa hacia dónde va, pero no puede esconder de dónde viene.

PD: Y aclaro que hablo dormida, porque La Habana enamora a cualquiera.

¿Quién dice que no se puede atrapar la luna?

Tomada de Facebook

Por Liudmila Peña Herrera

Terminada mi primera pasión por el Facebook (como los primeros amores sin control, a los que a veces ni conocemos bien, y solo cuando descubrimos sus defectos, queremos echar tierra encima, tal y como hacen los gatos), conservo la alegría de encontrar bellas imágenes y algunas conversaciones interesantes.

Pero esta mañana, no he podido dejar de “robarme” esta imagen, compartida por Luciano Gaggia, porque siempre he tenido el sueño de atraparla, esconderla en alguna caja de regalo, transportarla a algún sitio seguro, lejos de ojos inquietos, hasta que llegue el momento de ofrecerla, en mágica ceremonia de amor, más allá de la luz del día.