MADRUGADA PARA UNA CRÓNICA

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

Mi alegría mayor, el Alex que me mata y me revive todos los días.

 

Por Liudmila Peña Herrera

El partido estaba al borde de la semana treinta y ocho cuando mi pequeño futbolista decidió patear su suerte, meter el gol definitivo y salir gritándole a la vida.

No hubo demasiado tiempo para reaccionar. Apenas un impasse, que la súper-bisabuela aprovechó para “inventarse” un celular, confirmar la noticia y llegar en un santiamén a tomar las decisiones.

A las cuatro de la madrugada yo quería planchar mi ropa y el papá de estreno pretendía seguir durmiendo. Pero el dolor comenzó a crecer, y terminé acostada yo mientras él alisaba la cinta azul de mi vestido floreado. Sigue leyendo

LA “DOKTÉ” DE LOS MILAGROS

Fotos: Cortesía de la entrevistada

Fotos: Cortesía de la entrevistada

Una joven oftalmóloga cirujana, jefa de la Operación Milagro, acaba de ser elegida como Vanguardia Nacional de la Brigada Médica Cubana en Haití. 

Sobre sus temores, sacrificios y alegrías como médico en ese país caribeño y en otras regiones del mundo, dialogó la holguinera Yaisel Medina Sánchez

Por Liudmila Peña Herrera

En el salón todo está listo. El enfermero instila el colirio anestésico y el paciente se mantiene quieto, en silencio. Yaisel se mira las manos temblorosas y respira hondo. Desde hace muchísimo tiempo no le sucede algo así. Sabe bien qué la conmueve tanto, pero se calma y guía con destreza el bisturí por la conjuntiva, talla el túnel en el ojo del hombre que no entiende lo serio de su caso y se detiene solo cuando extrae la catarata y coloca el lente. Desde el comienzo han pasado apenas quince minutos.

  • ¿Puede ver algo? –pregunta Yaisel en créole al paciente.
  • Oscuro –responde el hombre en su dialecto y la doctora siente caer en su alma todo el peso del mundo, mientras recuerda al niño pequeño que guía a su papá en las rutinas diarias de un haitiano muy pobre.

Pensé un instante y me dije: ʻvoy a tener paciencia, quizá esté un poco estresado y no sepa cómo decirloʼ -cuenta la doctora mientras rememora la última operación que realizó antes de venir de vacaciones a Cuba. Sigue leyendo

Los médicos cubanos son sagrados (carta abierta de blogueras y blogueros cubanos)

Hace apenas unas horas hemos conocido por amigos residentes en Venezuela, cooperantes cubanos, medios de comunicación de la isla y por la cadena multiestatal Telesur que más de una docena de Centros de Atención Médica ha sido atacada por parte de miembros de la oposición venezolana.

Como blogueros y blogueras cubanas condenamos las acciones violentas de cualquier naturaleza e instamos al pueblo venezolano a velar por la vida de nuestros médicos, cuya única labor en esa nación ha sido la de salvar  vidas en los sectores más pobres y vulnerables y devolver la salud a millones de pacientes. Sigue leyendo

Venezuela: vivir y vencer

Por Liudmila Peña Herrera
Venezuela está triste: lo dicen los medios, lo dicen pequeños mensajes en Twitter, lo dicen los rostros en los estrados, en las calles… Ha de estar triste Venezuela, porque cuando muere un amigo, un padre, un valiente, la tristeza es lo primero que sella nuestros labios, que obstruye la garganta y aprieta el corazón. Ha de estar triste Venezuela porque los creyentes buenos eran todos una misma oración, clamando a su Dios para que salvase a Chávez.
No sé si Dios escucha, si sabe de revoluciones, de riquezas y pobrezas. No sé si tiene un mapa político con fronteras delimitadas al alcance de sus manos inmortales. Pero sé que Chávez no ha vivido por gusto. Un hombre que invita a un pueblo a salir de la miseria, a repartir la riqueza justamente, un hombre que desafía los peligros para el bienestar de los demás, no puede más que salvarse de la muerte, aunque la bandera baje tristemente en espíritu de duelo. Pero la Venezuela honrada no deberá dejar caer nunca la bandera de la libertad que empuñó Chávez. Sigue leyendo

Mensaje de Carlos Alberto Cremata a la compañera Marta Palacios

Normalmente no suelo reproducir en este espacio textos tomados de otros sitios, pero no puedo quedarme solo con la lectura de este testimonio de solidaridad y sensibilidad. Lo he tomado prestado del blog La Isla Desconocida, del colega Enrique Ubieta Gómez.

Tomado de Internet

Martucha
Te juro que trataré de responderte mañana lo que me pides, pero antes tengo que ponerlos al día… Házle esto extensivo al Yoqui, Dana, Indi, Lida, Chuli, Alejandro, Lily y todos los colmeneros por allá…
De la visita a E.U. les cuento que fue lo más grande que a mi me ha pasado en la vida, y estoy seguro que a La Colmenita también…Visitar Washington y conocer los Memoriales de Lincoln y Washington, el lugar donde Luther King dijo: “I have a dream”, los Museos extraordinarios que aparecen en la saga de “Una noche en el Museo” (de Ciencias Naturales y del Aire y del Espacio), la Casa Blanca, el Estado Mayor de la CIA en Virginia, el Pentágono…. en fin, pero sobre todo poder entrar al Capitolio y al Congreso de los E.U., reunirnos dentro con dos congresistas amigas como Bárbara Lee y Laura Richardson, estar casi media hora a dos metros de la Loba Feroz en la sala de Lobby del Congreso y observar su chusmería y forma escandalosa de hablar, y luego ver la mueca en el rostro cuando transformó su cara risueña en otra patética al ver nuestros pullovers de La Colmenita… Actuar con un teatro repleto en la famosa Escuela de Artes “Duke Ellington”, en una Escuela de Maryland y en la mismísima American University (donde días antes se había presentado Carlos Varela), y en todas partes haber tenido el éxito más rotundo… Luego ver New York y pasear por Times Square y por Broadway, y pasar en un Ferry frente a la Estatua de la Libertad, y visitar la Grand Central de Trenes, donde se filmó “Madagascar” y el Central Park donde está la única estatua ecuestre (impresionante) de Martí y el Strawberry Fields, donde Yoko hizo el millonario sitio a John, frente al edificio “Dakota” donde lo mataron… y ver el Ground Zero (donde estaban las Gemelas) y actuar en Brooklin, en el Bronx, en Harlem, dos veces en Manhattan, siempre a teatros repletos donde la gente gritaba: “¡Viva Cuba!” y “¡Libertad para los Cinco!”, ¡¡¡poner a bailar endemoniadamente a más de 500 funcionarios y personal diplomático en la Sede de las Naciones Unidas!!!, y escuchar a nuestro Embajador Núñez Mosquera decirnos que estaba presente un Senador Estadual –Bill Perkins (enviado indudablemente por Hillary Clinton)–, de quien teníamos confidencias de Bruno, nuestro Canciller, que había tratado de presionar a UNICEF, y que al Senador (que nunca se había manifestado sobre Cuba), en un momento se le salió un lagrimón, y que al final se levantó y antes de retirarse, dijo lo increíble: “Después de haber visto esto, díganme qué puedo hacer por Cuba y por los Cinco”… Eso todavía nadie lo puede creer, que haya dicho eso –ese tipo (y lo que vio fue Cucarachita, ¡aseres!, claro con el video de Danny Glover al final…), y luego ver la 20 votación de la ONU contra el Bloqueo, a unos metros del escaño de Cuba y conversar casi una hora, decenas de anécdotas simpatiquísimas con Bruno, sobre anteriores votaciones, y retratarnos (¡Gracias a Bruno!) en el Podium famoso donde estuvieron Fidel y el Che… y luego reencontrarnos con San Francisco y sus calles empinadas y sus tranvías y su gente buena, y Richmond (la de “Coach Carter” – ¡No se pierdan esa película!!!) y Oakland (ya estas – con Reconocimientos y Ordenes que nos entregaban de ciudades y Condados) y un teatro lujosísimo muy cerquita de la prisión de Alcatraz y del Golden Gate Bridge… Sigue leyendo

El terrorismo no es una imaginación

"Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla" Fidel Castro

Por Liudmila Peña Herrera

Imagínese por un momento abordando un avión para irse de paseo a otro país o ciudad o tomándolo con motivo de un viaje de trabajo. Imagine que se sienta, se asegura el cinturón, se acomoda, respira con satisfacción y toma algún periódico o golosina para entretenerse. Sigue leyendo

Más que un acto de defensa

Por Abdiel Bermúdez Bdez

Fotos: Liudmila

No sabe si sentarse o permanecer de pie; si mirar al tribunal, a algún amigo en el público, o al punto negro que descubrió en la pared. A la madre ¡ni pensarlo!, bien poco ayudan sus manos temblorosas y esa sonrisa de preocupación infinita que no sabe disimular.

Aún no decide si guiarse por el show de Power Point en la computadora, o por las tarjetas ordenadas con sumo cuidado la noche anterior, en la que apenas pegó un ojo, después de ensayar cada tramo del discurso, preguntas virtuales y posibles respuestas. Sigue leyendo